El poder desintoxicante de las frutas y vegetales

Por Stan O’Grady 

Si sois sensatos practicaréis ejercicio físico para mejorar vuestra salud. Sí, además, y como efecto secundario, también podéis mejorar vuestra estética corporal, pero aun siendo importante este aspecto debería ser eso... secundario.
No obstante, con frecuencia puede que atraveséis épocas en que os falta energía, vigor y los resultados de los esfuerzos en el gimnasio dejan que desear.
Puede que necesitéis algo tan sencillo como una desintoxicación que revitalice vuestro organismo. No, no hace falta ingresar en una clínica cara y sofisticada para someterse a tratamientos hormonales o rayos láser y procesos extraños.
Para regenerar el organismo no hay nada mejor que las frutas y vegetales. 

La sociedad moderna ha caído en brazos de los ordenadores y de la tecnología digital para consumir información. Eso está bien, porque nuestras vidas serán mucho más fáciles y los avances que nos esperan sorprenderán hasta a los más imaginativos, sin embargo, metabólicamente hablando somos idénticos a nuestros antepasados que hicieron un gran avance cuando descubrieron la rueda.
Nuestra mente e inteligencia ha desarrollado máquinas, ordenadores y programas muy sofisticados, pero nuestras células siguen necesitando los mismos nutrientes con los que ha evolucionado durante cientos de miles de años.
Curiosamente, la evolución positiva que ha experimentado la tecnología y la ciencia en general, parece haber seguido un camino contrario en cuanto a la alimentación, puesto que la mayoría de procesos industriales y tecnológicos aplicados a la producción y conservación de los alimentos los ha desposeído de sus nutrientes, o alterado de tal modo que el cuerpo no puede absorberlos, o lo que es peor, se vuelven indigestos y nocivos para la salud.

Motivos que justifican una ‘cura’ de desintoxicación
Cada uno de nosotros estamos en constante lucha contra billones de criaturas invisibles al ojo humano, como virus, bacterias, hongos y parásitos, que se hayan alrededor nuestro, en nosotros y dentro de nosotros, amenazando nuestra calidad de vida, nuestra salud y hasta nuestra longevidad.
Añadamos a eso la polución cada vez mayor de las ciudades y los ambientes en que vivimos y trabajamos, pero muy especialmente los alimentos con que nos nutrimos. La cantidad de productos químicos y contaminantes que llegan a nuestro interior por medio de la alimentación aumenta y eso satura los sistemas de limpieza con que cuenta nuestro organismo. Cuando eso ocurre somos presa fácil de las enfermedades.
La realidad es que esas diminutas criaturas que nos acompañan lo han hecho siempre y no constituyen normalmente ningún problema. Éste sólo sobreviene cuando el cuerpo se encuentra saturado y sus defensas están debilitadas, debido principalmente a la intoxicación con sustancias indeseables. Muchos científicos y sobre todo naturistas aseguran que ese es el origen de numerosas enfermedades degenerativas, como el cáncer, la artritis, las cardiacas, etcétera.
Puede que penséis que por entrenar con asiduidad ya estéis protegidos contra todo mal, pero os equivocáis. Es cierto que la actividad física es beneficiosa, pero recordad que cuando es muy intensa ésta puede afectar negativamente al sistema inmune. Existen docenas de estudios que confirman que los atletas sometidos a fases de entrenamiento de alta intensidad, corredores de largas distancias, o durante preparaciones previas a competiciones, etcétera, experimentan un descenso en la actividad inmune y una mayor proliferación de episodios infecciosos.
En el caso de los culturistas, las grandes cantidades de alimentos que ingieren y los fármacos que algunos usan, también someten al organismo a una tensión excesiva que incide en un deficiente funcionamiento del sistema depurativo y defensivo.
Ante esas situaciones se recomienda una ‘cura’ de limpieza metabólica, o de desintoxicación celular.  

Síntomas que indican esa necesidad
No penséis que para necesitar esa limpieza orgánica tenéis que caer enfermos, sufrir erupciones o sarpullido, vomitar o experimentar envenenamiento alimentario. No, los síntomas pueden pasar casi desapercibidos, pero son fáciles de detectar e incluyen uno o varios de los siguientes:

· Fatiga crónica
· Alergias
· Sinusitis crónica
· Catarros y gripes frecuentes
· Infecciones  del tracto urinario
· Dolores articulares y artritis
· Esguinces y desgarros musculares frecuentes
· Flatulencia y exceso de gas
· Estreñimiento
· Problemas de piel, como eczemas, dermatitis, acné, etc.
· Indigestiones y pesadez de estómago
· Asma
· Dolor de cabeza, insomnio y debilidad general

Lo cierto que es que la acumulación de toxinas y deshechos en el organismo puede manifestarse de múltiples maneras.
No obstante, entre los vegetarianos y naturistas los métodos de desintoxicación, como el ayuno, se aplican de forma periódica como medida preventiva y como arma para aumentar la salud global y la vitalidad.
Sin embargo, es más útil y menos drástico darse un día ligero a la semana, tal vez uno en que no se acuda al gimnasio, en el que se reduce la alimentación convencional, cargada de proteínas animales, féculas y grasas, y se centra más en una dieta blanda basada en frutas, verduras, caldos y zumos, para favorecer la regeneración celular y de los órganos digestivos implicados en la limpieza y depuración.

Los órganos más importantes
El cuerpo cuenta con mecanismos muy eficientes de autolimpieza pero básicamente se centran en cuatro órganos clave: el hígado, los riñones, la piel y el intestino grueso, o colon. Mediante éstos el organismo se libera de toxinas, contaminantes, residuos metabólicos, partículas parcialmente o no digeridas, metales pesados, etcétera.
Por consiguiente, su óptima salud ha de garantizar un buen funcionamiento y en consecuencia un buen estado de salud. Como hemos visto antes el entorno en que nos desenvolvemos no está exento de riesgos de contaminación, pero lo que más daña nuestros órganos y nuestras células es todo lo que atraviesa nuestros labios, específicamente lo que comemos y bebemos. 
La alimentación de productos excesivamente procesados, así como la sobrealimentación crónica, cansa los sistemas de limpieza y produce un síndrome muy complejo, que destaca por la multiplicidad de síntomas y efectos nocivos, tanto a corto como a largo plazo.  

Los mejores depurativos naturales
Desde tiempos remotos las distintas civilizaciones han recurrido a sistemas depurativos, el más antiguo es ni más ni menos que el ayuno. Como hacen los animales siguiendo su instinto, asimismo el hombre también sabe que hay veces en que es mejor no comer, y esta táctica se ha venido empleando de forma natural.
Sencillamente ante una indisposición estomacal, indigestión o pesadez, saltarse una o dos comidas suele devolver la normalidad al estómago. Los practicantes de yoga, así como entre los budistas, emplean el ayuno estricto como método regular para depurar el organismo, y en muchos casos lo ponen en práctica un día a la semana de forma regular.
Ante la necesidad de no tener que procesar alimentos, el cuerpo se dedica única y exclusivamente a regenerarse y limpiarse. En efecto, el ayuno tiene sus indicaciones saludables y muchos lo tienen como un sistema periódico de su estilo de vida. No obstante, no es el más idóneo para las personas activas y en especial para aquellas que se entrenan con rigor para desarrollar sus cuerpos, porque pasarse un día sin comer nada desencadenará una etapa de frenético catabolismo y el organismo se fagocitará a sí mismo.
Es cierto que pasar un día en ayunas permite que el cuerpo destine todos sus recursos a la autolimpieza, se libere de deshechos y los órganos digestivos se tomen un respiro de la actividad cotidiana, con frecuencia pesada en exceso. Pero existen medios para que el cuerpo se limpie y regenere sin tener que llegar al extremo de la abstinencia total de sustancias nutricionales, por otro lado tan necesarias para los que se entrenan con objeto de desarrollar músculo.
Si hacéis uso de las frutas, verduras y plantas podréis perfectamente llevar a cabo una depuración natural y a fondo de los sistemas corporales, al tiempo que reforzáis vuestro sistema inmune y dais un empujón considerable a vuestra capacidad de crecimiento.
Puesto que más vale prevenir que curar, mi recomendación es que incluyáis ciertas frutas y verduras de forma asidua en vuestra dieta, no sólo porque con ellas aumentaréis el aporte de fibra, vitaminas, minerales y otras sustancias muy valiosas en la alimentación humana, sino para favorecer los procesos de limpieza y regeneración cotidianos y evitar llegar a situaciones de intoxicación celular acumulada que obligue a tener que realizar una limpieza a fondo.
Entre los alimentos más interesantes se encuentran:

· La cebolla: usada desde milenios en la cocina y medicina popular, la cebolla se emplea para tratar trastornos tan diversos como el catarro, la gota y las infecciones, hasta la protección de ciertos tipos de cáncer. Limpia la sangre, fortalece el estómago y protege contra enfermedades cardiacas al evitar los coágulos sanguíneos, previene las inflamaciones causadas por diversas alergias y el asma, reduce el colesterol y la presión arterial.
· El limón: las propiedades del limón son tantas que es imposible recogerlas aquí. Posee propiedades desinfectantes y antisépticas y se emplea desde tiempos inmemoriales para depurar y reforzar el organismo. Suen Harmstrong afirma en su libro dedicado a la cebolla, el ajo y el limón que este cítrico “es el más terrible enemigo del estado reumático, gotoso, palúdico, escrofuloso, sifilítico, canceroso, artrítico, catarral y febril infeccioso”. Otros autores aseguran que favorece la digestión, limpia el intestino, corta la diarrea, etc.
· El ajo: es un potente desinfectante y antiséptico, para algunos más que el alcohol. Elimina los parásitos intestinales, protege contra la colitis, la diabetes, las enfermedades de corazón, además de fortalecer los pulmones, el estómago, los riñones, el páncreas y el corazón.
· La sandía: es una fruta con grandes propiedades diuréticas, activa la función renal y coadyuva en la eliminación de deshechos del colon.
· El kiwi: rico en enzimas digestivas, vitamina C y fibra, favorece el tránsito intestinal y la presión sanguínea.
· La zanahoria: rica en betacaroteno y fibra, es astringente y evita la diarrea, estimula la actividad del hígado, posee grandes propiedades antioxidantes y reduce el colesterol.
· La alcachofa: activa el sistema digestivo, mejora la función biliar y hepática, así como la renal.
· El arándano: el zumo de arándano evita que la bacteria E.Coli se adhiera a las células endoteliales del tracto urinario y así previene la cistitis, una infección habitual del tracto urinario.
· La piña: rica en bromelaina, una enzima proteolítica que disgrega las proteínas. Favorece la digestión y ayuda a la eliminación de restos de materias parcialmente digeridas en el tracto digestivo.
· La ciruela: favorece el tránsito intestinal, ayuda a eliminar las concentraciones de sales biliares en las heces, reduce el nivel de colesterol.
· La manzana: muy rica en fibra soluble, favorece el movimiento del intestino, regula el nivel de colesterol, corta la diarrea, ayuda en la normalización del pH.
· La papaya: fruta tropical rica en enzima proteolítica, la papaina, que disgrega las proteínas. Constituye un remedio tradicional, y efectivo, para tratar la indigestión, combate la acidez de estómago y contiene 5 veces más vitamina C que una naranja.
· El orégano: es muy útil en las dolencias de la vesícula biliar, del estómago, del intestino, así como en las diarreas.
· El romero: estimula la actividad del hígado y de la bilis.
· El tomillo: es un protector natural del intestino y evita las fermentaciones y putrefacciones de los residuos alimentarios, a la vez que facilita la digestión y evita la formación de gases.
· El cilantro: combate la atonía gastrointestinal y se usa como tónico estomacal.
· El eneldo: es digestivo, diurético y antiespasmódico. Favorece la expulsión de gases intestinales.
· El hinojo: estimula la formación de jugos gástricos, combate las flatulencias, mejora la digestión y la diuresis.
· El comino: excita la actividad del estómago, estimula el peristaltismo, es decir el movimiento del intestino, y está indicado en el tratamiento de los cólicos.
· El apio: favorece la secreción biliar, previene los cálculos renales y es diurético.
· La menta: mejora la gastritis, el flato y constituye una buena ayuda para la función del hígado y vesícula biliar, además de estimular la digestión.
· El cardo mariano: es el más poderoso protector del hígado que se conoce.

La dieta líquida de caldos y zumos
Dentro de las terapias naturales de desintoxicación destacan, aparte del ayuno, las dietas líquidas a base de caldos vegetales y zumos de frutas.
Éstas son altamente recomendables porque sus efectos positivos para activar la limpieza del organismo han sido demostradas durante siglos, no obstante, no es lo más aconsejable para un atleta que se esfuerza por ganar fuerza y músculo pasarse días sólo a base de líquidos. Tal vez pueda serlo para una persona sedentaria, pero no para una activa y menos para un atleta.
De todas formas, si lleváis una dieta equilibrada, en la que evitáis los alimentos en conservas y excesivamente procesados, junto con la inclusión de frutas, verduras y hortalizas, no llegará el punto en el que tengáis que someteros a esas ‘purgas’ de desintoxicación a base de líquidos durante varios días, y ni siquiera durante uno solo. Puede que para obtener una buena desintoxicación baste con hacer una única comida en forma de líquidos, o incluso, mantener las tres principales dentro de una cierta frugalidad y usar dos bebidas depurativas entre éstas, por ejemplo a media mañana y a media tarde. De esa forma no dejáis de proporcionar materiales de construcción al cuerpo, sólo reducís un poco la cantidad de alimento sólido, al tiempo que le suministráis esos maravillosos líquidos depurativos.
Otra alternativa es la de combinar durante ese día de descanso físico, una alimentación sólida basada en las frutas y verduras, acompañada de caldos o infusiones de plantas.  

Y además no olvidéis el abecé: aire, agua y algunos suplementos clave
Puestos a realizar una ‘cura’ de desintoxicación, no olvidéis que el elemento más importante es el agua, en cualquier situación y más incluso ahora, puesto que es éste el vehículo por el cual el organismo se deshace de impurezas y de todos sus deshechos y residuos. Por tanto, bebed agua en abundancia sobre todo durante un proceso de limpieza celular.
El aire puro es otro elemento que proporciona oxígeno y es capaz de estimular la renovación celular. Por tanto, aprovechad para pasear por ambientes puros, tanto sea al borde del mar como en la montaña, para llenar de oxígeno los pulmones y con ellos la sangre, que durante la desintoxicación lo agradecerá.
Tanto si optáis por realizar un día de ayuno, como si preferís seguir una dieta líquida, el cuerpo necesita ciertas sustancias en todo momento para su correcto funcionamiento y para la regeneración de los tejidos etcétera. Tal es el caso de vitaminas, minerales y aminoácidos.
Para aseguraos de que el organismo no carece de nada, tomad un complejo multivitamínico y mineral, así como algunas cápsulas de aminoácidos esenciales y glutamina.
Repartid los aminoácidos durante el día y diluid una cucharada de glutamina en cada zumo o caldo.
Los primeros evitarán que los músculos se fagociten al no recibir ninguna fuente de proteínas, pero no saturarán al sistema digestivo porque son pequeñas cantidades, unos 5 gramos cuatro o cinco veces al día, y porque los aminoácidos no necesitan digestión.
La glutamina es el aminoácido más abundante del organismo y en caso de necesidad el cuerpo puede, a partir de su estructura, formar cualquier otro que le hiciese falta, pero además es el que constituye básicamente la estructura muscular, así que si se necesita glutamina, más vale que esté disponible en forma de suplemento que no que se tengan que degradar los músculos para obtenerla. Y por si fuera poco, este aminoácido es esencial para mantener activo el sistema inmune, muy necesario siempre, pero más durante un proceso de desintoxicación.   

Que la inmunidad os acompañe
Si seguís estos consejos, básicamente incluir frutas y verduras frescas regularmente en la dieta, así como algunas infusiones de plantas y realizáis una cura de desintoxicación de vez en cuando, reforzaréis vuestro estado de salud, tendréis más vigor, sufriréis menos molestias articulares, progresaréis más en el gimnasio o en vuestro deporte favorito, desaparecerán las molestias estomacales, tendréis mejor estado de la piel, dormiréis mejor y en definitiva vuestro sistema inmunológico será mucho más activo y eficaz.
¿A qué esperáis para sacar provecho de estas maravillas de la naturaleza?