Ser ingeniero me permite valorar la ciencia. Y, al parecer, el culturista que llevo también le saca partido. En los últimos 20 años, se han dado tal cantidad de descubrimientos en el mundo de la nutrición, que los culturistas (y todos los atletas en general) están más grandes y más fuertes que nunca. Uno de los últimos inventos científicos enfocados a maximizar el crecimiento muscular de los atletas es un suplemento llamado Arginina alfa-cetoglutarato (a partir de ahora utilizaré la sigla A-AKG, que es la expresión más conocida y con la que, dicho sea de paso, me ahorro tener que teclear un nombre tan largo una y otra vez). Pero este producto hace mucho más que implementar el crecimiento muscular: también promueve la eliminación de grasas y el alivio del estrés.
A-AKG es una sal formada a partir de la combinación de dos moléculas del aminoácido L-arginina unidas al ácido alfa-cetoglutarato intermedio del ciclo de Krebs. Como todos sabéis, la arginina posee muchas propiedades favorables para el organismo. Cuando la sustancia se combina con el alfa-cetoglutarato, las cualidades atléticas aumentan de una manera espectacular. Asimismo, se ha demostrado que la A-AKG participa en la síntesis de los aminoácidos y en la biodisponibilidad proteica, el motivo principal por el que se ha convertido en un suplemento tan popular entre los practicantes del culturismo.
¿Y de dónde ha salido este suplemento tan maravilloso? Antes de que ganara tanta popularidad en esta disciplina, solía utilizarse en el tratamiento de pacientes operados o que padecían quemaduras, malnutrición u otros tipos de dolencias (los especialistas garantizan que el producto acelera la curación de las heridas). Los pacientes a quienes se les había practicado una intervención quirúrgica recibían dosis de A-AKG para reducir el catabolismo muscular y para aumentar la síntesis de las proteínas. Asimismo, el análisis de dichas personas confirmó que el suplemento participaba en la producción de hormonas anabólicas, como la insulina, la hormona del crecimiento (GH) y el factor de crecimiento de tipo 1 (IGF-1), conclusiones a las que también se llegó en otro estudio sobre los efectos de la A-AKG en niños con problemas de crecimiento. Para dar fe de su eficacia anticatabólica, los investigadores suministraron dosis diarias de 20 gramos a 14 personas hipermetabólicas que presentaban un elevado índice de catabolismo. Ello dio lugar a una mayor utilización proteica y a un aumento de las concentraciones de insulina, hormona del crecimiento y aminoácidos libres en el torrente sanguíneo.
También se llevaron a cabo ensayos clínicos en animales. Los resultados mostraron que el grupo que había tomado A-AKG presentaba concentraciones más elevadas de arginina y de glutamina en el músculo esquelético y un sistema inmunológico más activo. De ello se deduce que el suplemento no sólo fomenta el desarrollo muscular y la eliminación lipídica, sino que también prepara al organismo para combatir el estrés.
Cada vez se hacen más evidentes los motivos por los que A-AKG ha cobrado tanto interés en el mercado de los suplementos. Pero no sólo debemos remitirnos a estos hechos como los únicos propulsores de su fama. Los dos ingredientes fundamentales a los que el producto debe su nombre proporcionan una sinergia que lo convierten en una de las sustancias disponibles más eficaces a la hora de retener y de absorber el óxido nítrico. De hecho, lo es mucho más que si sólo se utilizara arginina, la sustancia esencial que activa la producción de óxido nítrico y la vasodilatación. Gracias a ésta última, A-AKG ayuda a prevenir la hipertensión y aumenta el flujo sanguíneo. Este incremento hace posible que los músculos reciban una mayor cantidad de oxígeno y de nutrientes.
Los efectos vasodilatadores de la arginina no son nada nuevos. En su día se comprobó que la sustancia cuadruplica el diámetro habitual de los vasos sanguíneos durante la práctica de ejercicio físico (lo que provoca la creación de óxido nítrico, otra de sus funciones clave). Aparte, la ingestión de dosis entre los 5,6 y los 12,6 gramos proporcionan un aumento del flujo sanguíneo hacia las extremidades de un 29%. ¿Os imagináis los efectos que esto puede tener sobre el organismo durante el entrenamiento? Entre sus beneficios, se encuentran los siguientes: una congestión más intensa, una mayor eliminación de las sustancias residuales acumuladas en las células, así como un mayor bombeo de oxígeno y de nutrientes hacia los músculos. ¡Pensad en la cantidad de músculo que podéis ganar si enviáis un 29% más de proteínas, carbohidratos, GH o insulina a dónde hacen falta!
La arginina que contienen los suplementos A-AKG puede ayudar a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, debido a su capacidad para dilatar los vasos sanguíneos y para reducir la formación de trombos como consecuencia de los depósitos de grasa que se acumulan en las arterias. Esto, a su vez, disminuye los niveles de colesterol en sangre. Por otro lado, reduce la aparición de cánceres gracias a sus propiedades antioxidantes.
Además, la L-arginina y el alfa-cetoglutarato rebajan las sustancias residuales derivadas del ejercicio físico, tales como el amoniaco y el ácido láctico. Cuando entrenáis con pesos, las concentraciones de amoniaco se disparan, dando pie a un estado de cansancio extremo e incluso a demencia (mis concentraciones debían ser espectaculares cuando decidí casarme…). Durante el entrenamiento y la síntesis de las proteínas, una molécula de aminoácido libera nitrógeno. Éste se convierte en amoniaco y luego pasa a la sangre en forma de urea. Esta sustancia es altamente tóxica, pero no tanto como el amoniaco. Si éste se presenta en el organismo en cantidades excesivas, puede inhibir vuestra capacidad para construir músculo.
En otros artículos (que sé que leéis…) he explicado el modo en el que el organismo produce la energía que se necesita para practicar ejercicio a partir de la ruptura del Adenosintrifosfato (ATP). El cuerpo posee cantidades limitadas de esta sustancia y necesita una vía para regenerarla. El sistema del ácido láctico es capaz de liberar energía para producir ATP ante la insuficiencia de oxígeno. Este proceso se denomina glucólisis anaeróbica. Cuando las células carecen de oxígeno, necesitan otra ruta para liberar electrones o, de lo contrario, el sistema se ralentiza hasta detenerse. Este mecanismo alternativo implica la transferencia de estos electrones al ácido pirúvico, que se transforma en ácido láctico después. Éste empieza a acumularse en los músculos cuando el individuo realiza actividades que superan su umbral anaeróbico. La mayor parte del ácido láctico se convierte en dióxido de carbono y agua. Sin embargo, el hígado puede captarlo para convertirlo nuevamente en glucógeno y en algunas proteínas.
Como he señalado previamente, A-AKG es uno de los suplementos de retención y de absorción de óxido nítrico más eficaces del mercado. Éste actúa como la molécula clave de transmisión de señales celulares. Estructura y organiza muchas de sus actividades más complejas, como la regulación del flujo sanguíneo, la contracción muscular, la señalización nerviosa y el crecimiento muscular, entre otras muchas funciones. Como se trata de un gas soluble, no lo encontraréis en la tienda de suplementos de vuestro barrio. Es preciso utilizar productos como el A-AKG. El óxido nítrico penetra en los músculos y transmite las señales correspondientes para activar el mecanismo de construcción muscular, lo que comúnmente se conoce como síntesis de las proteínas. Y como todos sabéis, cuantas más proteínas genere el organismo, más tejido muscular podréis desarrollar.
Si la arginina no se mezclara con el alfa-cetoglutarato, las concentraciones de óxido nítrico no aumentarían tanto. Por consiguiente, el objetivo que se pretende alcanzar con esta combinación es el de estimular el sistema de transferencia. El alfa-cetoglutarato se encarga de transportar la arginina por todo el organismo directamente hacia el lugar de acción y en mayores cantidades que si se utilizara sólo la arginina. Esto significa que el consumidor alcanza grandes beneficios de manera rentable. La biodisponibilidad de este producto es tal que el cuerpo absorberá mucho más a partir de la misma cantidad.
La mayoría de los estudios que se han realizado confirman que, al parecer, tomar una dosis de entre 1.500 y 3.500 miligramos de A-AKG 30 minutos antes del entrenamiento reporta las mayores ganancias de la manera más segura y eficaz. Algunos análisis concluyen que la ingestión de 1.500 miligramos de este producto tres veces al día, junto con cierta cantidad de creatina, estimulan el crecimiento muscular. Estos programas de suplementos han demostrado su eficacia a la hora de ayudar a ganar masa muscular a los sujetos que participaron en los ensayos clínicos.
Casi todas estas personas afirmaron haber experimentado una congestión muscular máxima y duradera. Según decían, sentían que sus músculos eran como globos oprimidos bajo la piel. Pero no sólo referían congestión intensa. También se sorprendieron del tamaño y de la apariencia subliminales que habían adquirido sus músculos.
Y hablando de grandes músculos que permanecen congestionados durante todo el día… A-AKG resulta excelente para prevenir las disfunciones eréctiles. De hecho, también se utiliza para aliviar este tipo de trastornos. Además, aumenta el apetito sexual y permite que el individuo recupere la confianza en él mismo.
Así que, pese a que la arginina es un magnífico suplemento para mejorar el rendimiento atlético, los beneficios pueden ser aún mayores si la sustancia se combina con el alfa-cetoglutarato, ya que acelera el desarrollo muscular y hace posibles muchas otras mejoras, como las que cito a continuación:
- Congestión muscular continua que se prolonga durante varias horas
- Mayor crecimiento y volumen musculares
- Aumento de la resistencia y del tiempo de recuperación
- Mayor apetito sexual
- Incremento de la capacidad de trabajo
- Reducción de la grasa corporal
- Aumento de la resistencia
Dejad de buscar suplementos milagrosos: Arginina alfa-cetoglutarato os proporcionará todas las mejoras que esperabais encontrar en un único producto. Probadlo y observad sus resultados. No hay nada que perder, en todo caso, mucho que ganar.