ARTÍCULOS DE NUTRICIÓN
N.A.C.
N-acetylcisteína, un poderoso nutricéutico
Por Hal Leonard
Nuestro bien más preciado es la salud y sin embargo mientras la tenemos no la valoramos en su justa medida, o no hacemos todo lo que deberíamos para preservarla.
En el mundo de los gimnasios prima la estética física, la imagen, la ausencia de grasa y los cuerpos esbeltos de músculos prominentes, y todo lo que no vaya directamente encaminado a potenciar esos atributos no parece gozar de las preferencias del público.
Sin embargo, quiero hablaros de un suplemento que aunque está ganando popularidad entre los practicantes del culturismo y fitness, posee cualidades como para considerarlo un poderoso nutricéutico.
Se trata de la N-acetilcisteína (NAC).

Es cierto, la mayoría de practicantes de fitness o incluso de musculación, se esfuerzan a diario en las salas de acondicionamiento físico y los centros deportivos, movidos por aspiraciones estéticas, por cuestiones de imagen fundamentalmente, lo cual no es reprochable, sólo que la práctica deportiva proporciona beneficios mucho más importantes que los que se aprecian a flor de piel. Los más relevantes no se ven, porque se encuentran por dentro, en términos de salud cardiovascular y pulmonar, a nivel óseo, articular, muscular y también mental.
De la misma forma, cuando estos entusiastas deportistas buscan la ayuda de algún suplemento alimenticio, lo hacen con la esperanza de mejorar su fuerza, tono muscular, la resistencia o poder en un cierto grado alterar la composición corporal, es decir por lo general intentar aumentar la eliminación del tejido adiposo y en la medida de lo posible incrementar el músculo.
Sin embargo, algunos suplementos pueden hacer mucho más que todo eso, y uno de estos casos es el llamado popularmente NAC que son las siglas de N-acetilcisteina. Es uno de esos nuevos suplementos que entra directamente en la categoría de las sustancias llamadas nutricéuticos.
Antes de proseguir con la explicación de lo que es la NAC aclaremos qué es un nutricéutico.
El término recientemente acuñado define una sustancia de origen natural, generalmente una partícula alimentaria nutri, que posee propiedades metabólicas importantes, tanto que a menudo tiene actividad terapéutica céutica, es decir que puede ejercer un fuerte calado en el organismo.
Los nutricéuticos están de moda, a pesar de la presión contraria de los laboratorios y multinacionales farmacéuticas porque éstos van en contra de su monopolio y su enriquecimiento.
Puesto que los nutricéuticos no son moléculas diseñadas en una probeta, de síntesis, no están sujetos a patentes y exclusividad de explotación comercial. Nadie puede poner puertas al campo, ni por consiguiente obtener un derecho exclusivo de comercialización sobre algo que no ha inventado, sino que ya existe en la naturaleza, de ahí que las multinacionales de fármacos estén en contra de su proliferación, ya que no pueden mantener unos derechos exclusivos sobre esos compuestos.
Pero la ciencia avanza y un sector imparable de ésta lo constituye la aparición de los nutricéuticos, que son sustancias a las que se les ha podido comprobar sus efectos beneficiosos sobre numerosos parámetros biológicos.
La concienciación colectiva nos lleva cada vez más a la cultura de la prevención, y por eso la gente invierte en sustancias naturales que refuercen su salud con la esperanza de no tener que llegar a necesitar los medicamentos.
Pues bien, la N-acetilcisteina es un suplemento con numerosas propiedades comprobadas en múltiples estudios, de las cuales algunas pueden ser interesantes para los practicantes de fitness y de culturismo.
En concreto, éstos deportistas la usan fundamentalmente en periodos de entrenamiento de alta intensidad, para poner freno a la subida de radicales libres que se experimenta en tales circunstancias y los altos niveles de oxidación celular. Muchos atletas aseguran que cuando incorporan la NAC a sus regímenes alimenticios se recuperan antes, se cansan menos y sobre todo elevan sus niveles de defensas contra episodios infecciosos, que suelen ser un síntoma de una bajada de las mismas derivado del sobreentrenamiento.
Se especula con la posibilidad de que la NAC controle asimismo la secreción de cortisol y la mantenga dentro de unos parámetros normales, evitando que se produzca un pico elevado y el consabido catabolismo.
No obstante, y como decía al principio, lo más relevante de la N-acetilcisteina es que puede ser de gran valor para muchas otras funciones, algunas muy importantes.
La N-acetilcisteina es un derivado de aminoácido que se lleva usando desde hace mucho tiempo clínicamente como tratamiento para la intoxicación por sobredosis de paracetamol (en USA acetaminofeno, Tylenol) un fármaco de uso muy extendido para reducir la fiebre y los dolores de todo tipo. Pero la NAC se emplea también para reforzar las defensas del organismo, para reducir el colesterol, contra la fibrosis cística, contra el envenenamiento por metales pesados, en el choque séptico, para contrarrestar la toxicidad hepática, como protector en enfermos de cáncer sometidos a quimioterapia, para luchar contra las infecciones y también para prolongar la vida de los enfermos de SIDA.
Existen docenas de estudios y casos clínicos en los que se ha usado la N-acetilcisteina para recuperar a algunos suicidas que habían ingerido docenas de pastillas de paracetamol1.
Un estudio llevado a cabo en Holanda, puso de manifiesto que la administración de 600 miligramos de NAC al día eran completamente seguros y ofrecían quimioprevención contra el cáncer de pulmón, debido a su habilidad para aumentar el glutatión, su capacidad antioxidante, para reparar el ADN y otras propiedades2.
Investigadores alemanes dieron a 17 pacientes no fumadores que padecían inflamación severa de pulmón, 600 miligramos de NAC tres veces al día, durante cinco. Tras ese corto periodo se pudo constatar una elevación significativa de los niveles de glutatión en los fluidos bronquiales, lo que les llevó a concluir que la suplementación con NAC puede aumentar la protección antioxidante para los pacientes con fibrosis pulmonar3.
De acuerdo a los investigadores de la universidad de Génova, Italia, la NAC ha demostrado efectos protectores sobre el cáncer en una gran variedad de experimentos. Éstos descubrieron que esta sustancia tiene grandes propiedades antioxidantes y puede degradar ciertos compuestos cancerígenos, inhibir productos causantes de cáncer y mejorar las concentraciones de tiol en la bacteria intestinal. Asimismo, se ha podido constatar que cuando se utilizan las cantidades correctas de NAC se reduce la excreción urinaria de agentes mutágenos en los fumadores4.
No voy a extenderme en enumerar los muchos estudios realizados y que han demostrado los beneficios de la incorporación a la dieta de un suplemento de NAC ante problemas hepáticos, para bajar los niveles de colesterol, o para reducir la mucosidad pulmonar, pero si mencionaré de pasada que puesto que la NAC puede estimular la producción de glutation, el antioxidante más fuerte del que dispone el cuerpo, los científicos sugieren que es posible que con su administración en las primeras etapas de infección, el portador del virus de inmunodeficiencia adquirida, VIH, o sea del SIDA, podría evitar el avance de la enfermedad y que acabase desarrollando la enfermedad. Un equipo de investigadores de Alemania afirma que puesto que el 90% de estos pacientes se cogen en las primeras etapas, el tratamiento con NAC es seguro y muy barato y debería estar aceptado como terapia5 en la lucha contra el SIDA.  
No sé por qué me temo que las multinacionales farmacéuticas no estarían nada contentas con que se propagase que un suplemento natural, barato, derivado de un aminoácido, sin efectos secundarios otros que diarrea o vómitos si se usa en excesiva cantidad, o en casos de alergia problemas respiratorios, de garganta o de pecho, así como picores e inflamación de la piel, pueda detener el proceso de desarrollo del SIDA, que supone una de las mayores fuentes de ingresos para éstas.
Tal vez los ciudadanos de a pie no lo perciban, pero en la actualidad la comunidad científica se debate entre dos tendencias, la una va decidida a poner a disposición de todos los conocimientos adquiridos sobre sustancias naturales que pueden proporcionarnos más calidad de vida y la otra, la corporativa que sólo intenta perpetuar el monopolio de la riqueza por la enfermedad y la desgracia de los demás, y que mira con recelo cualquier cosa que se escape a su control monolítico y económico.
De todas formas, la N-acetilcisteina no es más que un ejemplo de esos nuevos suplementos denominados nitricéuticos que muy pronto esperamos poder ver florecer por doquier. 

Bibliografía
1. Grandis, Andis, et al. “Overdose of Extended-Release Acetaminofeno”. New England Journal of Medicine, July 20, 196, 1995.
2. Zandwijk, Nico van, “N-aceylcysteine (NAC) y Gluthatione (GSH): Antioxidant and Chemopreventive Properties with special reference to Lung Cancer”. Journal of Cellular biochemistry  S22:24-32, 1995.
3. Meyer, A., et al “The Effect of Oral N-Acetylcisteine on long Glutathione Levels in Idiopathic Pulmonary Fribrosis”. European Respiratory Journal 7:431-36, 1994.
4. De Flora, Silvio, et al. Chemopreventive Properties and Mechanisms of N-Acetylcisteine. The Experimental Background”. Journal of Cellular Biochemistry S22: 33-41, 1995.
5. Droge, W., et al. HIV Induced Cysteine Deficiency and T-Cell Dysfunction- a rationale for treatment with N-Acetylcisteine”. Inmunology Today 13(6): 211-14, 1992.