La importancia de los líquidos en el rendimiento y el aspecto físico

Por Stephen Berger

Si las tres cuartas partes de nuestro planeta están ocupadas por el agua, entonces ¿Por qué lo llamamos Tierra?
Supongo que porque estamos adaptados a vivir en tierra y no en agua, pero eso no quita que el principal elemento del planeta sea líquido.
Pues bien, en nuestro cuerpo podemos aplicar la misma analogía.
De hecho os preocupáis por los alimentos que ingerís para rendir óptimamente y desarrollar los músculos, pero pasáis por alto que  tanto éstos, como el cuerpo en general, están compuestos en más del 70% por líquido, así que la sustancia más importante es el agua.

Si estuvisteis atentos a las lecciones del instituto sabréis perfectamente que químicamente hablando el ser humano es una bolsa de agua con unos cuantos minerales dentro. Y de hecho, tras la muerte y la pérdida de los líquidos y fluidos, todo lo que queda de nosotros es un montoncito de cuatro o cinco kilos de cenizas o sales minerales. Todo lo demás es líquido.
Hasta los huesos, que parecen tan sólidos, son en una cuarta parte agua. Los músculos que os permiten rendir físicamente son en tres cuartas partes agua. El cerebro que ordena los movimientos y os permite pensar está compuesto en un 76% del liquido elemento y asimismo la sangre que transporta los nutrientes lo está en un 82%, y los pulmones que os permiten respirar y obtener el oxígeno lo están en un 90%.
Dependiendo de la edad y de las características individuales, como la proporción entre masa y grasa, el peso corporal puede estar compuesto por entre un 55 y 74% de líquidos.
Los jóvenes tienen más agua que los viejos y las mujeres más que los hombres.
El agua es mucho más importante para nuestra supervivencia que la comida.
Por supuesto que la alimentación es importante para la vida y hasta los más rigurosos puristas del ayuno morirían si no se alimentasen, pero mientras que es posible sobrevivir durante varios meses sin comer, un hombre moriría al cabo de sólo unos días sin beber.

La importancia del agua
El agua es el sostén de toda vida y la sustancia más esencial de todas cuantas necesita el organismo.
El cuerpo de un atleta de 75 kilos está compuesto por 50 kilos de agua y en condiciones extremas, si se entrena duramente, tendrá que reponerlos todos al cabo de seis días.
El agua corporal se puede reemplazar mediante bebidas, ya que la mayoría son agua, incluidas la leche, los zumos de frutas, el café, el té, e incluso una sopa espesa. Las frutas y verduras son otro medio de reposición de los líquidos.
Los estudios ponen de manifiesto que una pérdida de sólo el tres por ciento de agua, puede suponer un descenso del 10% en la fuerza contráctil del músculo, o del 8% de su velocidad. En términos generales el rendimiento físico puede decaer hasta el 10% con la deshidratación de sólo un 2%.
En cierto sentido, podéis pensar en el agua como en el disolvente de la naturaleza, porque disuelve las sustancias que luego transporta por el organismo permitiendo a los órganos llevar a cabo sus funciones individuales.
El agua es indispensable para digerir los alimentos y diluir los nutrientes, de forma que éstos puedan dispersarse a través de la circulación sanguínea. También es esencial para expulsar los productos de deshecho fuera del cuerpo y es el medio idóneo para que todas las reacciones bioquímicas del metabolismo se lleven a cabo.
El agua también regula la temperatura corporal y resulta indispensable para conducir los mensajes eléctricos que se emiten entre las células, para hacer que los músculos se muevan, los ojos puedan ver o el cerebro pensar.
De todo el volumen liquido corporal, tres cuartas partes se hallan en los fluidos intracelulares, o sea en el interior de las células y el resto en el exterior, como en la sangre, la linfa, las secreciones corporales y la orina.
Aproximadamente el 15% del agua que precisamos se obtiene mediante la reabsorción interna durante la metabolización de los alimentos, es decir que se vuelve a reciclar, el resto proviene de las comidas y las bebidas.

La mejor bebida para hidratarse
Podéis obtener agua de diferentes fuentes. Beber ocho vasos de agua es una forma de reponer toda la pérdida que se produce durante el día, sin embargo recordad que también se repone mediante otras bebidas como el café, el té, los refrescos, los zumos y la leche. Excepto los aceites, que son los únicos líquidos que no contienen agua, cualquier bebida la aporta en abundante cantidad, pues todas ellas son básicamente agua con algo más.
Sin embargo, no todos las bebidas son iguales para reponer los fluidos perdidos, por ejemplo, un vaso de café del mismo volumen que otro de agua no aporta la misma cantidad utilizable para el cuerpo, sencillamente porque contiene cafeína, que al tener efectos diuréticos provoca la eliminación de parte del liquido aportado. Lo mismo sucede con el té y con los refrescos de cola. Asimismo la cerveza, el vino o los licores contienen alcohol, que no sólo es diurético sino que además daña los riñones provocando una mayor eliminación de agua corporal, por eso no cualquier bebida es buena para mantener la hidratación ideal.
Cuando se pierde agua se corre el riesgo de deshidratación, pero también se pierden electrolitos, que resultan indispensables para mantener el equilibrio hídrico del cuerpo, regular la temperatura corporal e intervenir en docenas de reacciones bioquímicas.
El organismo precisa sodio, potasio y cloruro en un equilibrio perfecto para desempeñar sus funciones eléctricas.
El agua no basta para reponer los electrolitos, porque su contenido en estos minerales no es elevado, sin embargo la pérdida de liquido arrastra con ella la de estos elementos. De manera que sin agua y estos minerales los músculos no funcionarán bien, se agarrotarán, el cansancio y desvanecimiento se instalarán y el sudor ya no será capaz de enfriarnos.
Cuando la temperatura corporal se eleva se puede llegar a los calambres, el agotamiento y hasta el colapso por un exceso de calor interno.
¿Quién necesita agua extra? Las personas activas, las expuestas a climas cálidos y las que siguen dietas altas en proteínas.
Cuando hace calor el cuerpo suda para enfriarlo y la humedad se evapora enfriando la piel. Si no enfriáis el cuerpo seguiréis perdiendo agua y humedad, y si no la reponéis las cosas se pueden complicar porque no es sólo agua lo que perdéis, sino los valiosos electrolitos.
Cuando se sigue una dieta hiperproteínica es preciso aumentar la ingestión de agua para ayudar al cuerpo a librarse del exceso de compuestos nitrogenados que flotan, resultantes de la metabolización de las proteínas. Por lo tanto si sois amantes de la musculación y esperáis desarrollar los músculos, seguro que seguís una dieta alta en proteínas, porque es un requisito indispensable para el crecimiento muscular, pero sabed también que entonces vuestras necesidades de agua se incrementan notablemente, puesto que los deshechos de la metabolización de las proteínas requieren agua para su eliminación y mientras más grandes sean los músculos más líquidos se precisan ya que, como hemos visto antes, éstos los componen en sus tres cuartas partes.
Por consiguiente, tanto si estáis interesados en moldear vuestros cuerpos con músculos tónicos como si os preocupáis por el mantenimiento de la óptima salud, recordad que como dijo alguien somos una “bolsa de agua peluda” y no hay nada más beneficioso para el cuerpo humano que un vaso de agua mineral pura.

Contenido medio de agua en los alimentos
Lechuga 90%
Leche descremada 74%
Queso en crema 59%
Hamburguesa (cruda) 50%
Queso suizo 38%
Pan 29%
Margarina 10%
Leche en polvo 2%
Aceite 0%

Cómo perdemos agua
En la respiración y el sudor entre 850 y 1.200 mililitros
En la orina entre 600 y 1.600 mililitros
En las heces entre 50 y 200 mililitros

Necesidades diarias de electrolitos (adulto de 70 kilos)     
Sodio       500 miligramos
Potasio   2.000 miligramos
Cloruro     750 miligramos