ARTÍCULOS DE NUTRICIÓN
El agua
Por Will Morgan
El agua: el componente clave que permite la vida. Bueno, al menos que os ahoguéis; entonces la última premisa no sería muy apropiada. De todos modos, algunas cosas siguen sorprendiéndome. Desde pequeños, nos enseñan que debemos beber unos ocho vasos de agua al día, que éste es parte constituyente de todos los organismos vivos y que es esencial para el buen desarrollo de la mayoría de las funciones vitales. Pero la gente no se esfuerza por beber la cantidad suficiente. Esto es especialmente extraño en la comunidad del fitness, ya que se espera que sus practicantes sepan mucho más sobre salud que el resto de la gente, y la publicidad siempre acentúa la relevancia del preciado líquido. Resulta asombroso que, cada vez que le comento a alguien del gimnasio que bebo cuatro litros de agua al día, se quede perplejo, como si fuera algo fuera de lo normal. Así que supongo que no se trata de un conocimiento tan extendido como pensaba. Y lo siento mucho chicos… aunque la cerveza esté hecha de agua, no es el recurso más indicado para vuestro cuerpo.

Si queréis construir músculo y mantenerlo, debéis aseguraros que vuestro cuerpo dispone de una gran cantidad de H2O. El agua no sólo desempeña una función primordial en el desarrollo del tejido muscular, sino que también participa en los sistemas de apoyo que os mantienen sanos mientras trabajáis vuestro cuerpo en el gimnasio. Podéis entrenar duro y someteros a una dieta perfecta, pero si no hidratáis el organismo lo suficiente, los entrenamientos y los resultados se resentirán.
Este primer hecho os convencerá para beber más agua. Las células musculares están formadas por un 75% de agua, el mayor porcentaje existente entre todas las del organismo. Si queréis más músculo… debéis beber agua. Los músculos provistos de agua tendrán un aspecto soberbio y más grande. Además, se mantendrán fuertes y elásticos durante más tiempo.
Esta semana he estado estudiando a conciencia la manera en la que las personas del gimnasio utilizan la fuente de agua o llevan su propia botella. De nuevo he podido observar que casi nadie hidrata su cuerpo. Y los únicos que se molestan en hacerlo, tan sólo sorben un par de tragos una o dos veces durante todo el entrenamiento. El papel fundamental del agua durante la actividad física es la regulación de la temperatura. Los músculos generan calor durante el ejercicio, pero para ello debe haber un medio que permita su liberación. La evaporación del sudor que emerge a la superficie de la piel es la manera que tiene nuestro cuerpo para liberar calor. Y como es lógico, durante el entrenamiento se produce (o debería decir, que es mejor que se produzca) una sudoración prolongada. Ello puede dar lugar a la deshidratación, la causa principal de la fatiga y del escaso rendimiento atlético. El estado de deshidratación también aumenta el riesgo de calambres, agotamiento debido al calor e incluso un colapso que puede poner en peligro la vida del culturista. Es muy probable que todos estos atletas se hubieran sentido más enérgicos a lo largo de la sesión si hubieran mantenido un aporte constante de agua. Como ya he explicado, la fatiga que estos puedan sentir conforme el entrenamiento avanza, ha podido originarse por deshidratación, no por cansancio muscular. Si mantenéis vuestro organismo hidratado, os sentiréis más fuertes durante más tiempo.
¿Sois de esas personas que tienen las articulaciones doloridas debido a los arduos entrenamientos? El agua os las aliviará. Los cartílagos situados en el extremo de los huesos están formados por agua en su mayor parte. La deshidratación promueve que estos sean menos "esponjosos" y más frágiles. Si bebéis agua, las articulaciones se mantendrán lubricadas y podréis realizar los ejercicios de manera más sencilla y segura. Si os disponéis a elevar una gran carga, aseguraos que las articulaciones estén preparadas para soportarla.
No sólo os entrenáis para aumentar la masa muscular y ser más fuertes. También querréis perder peso El agua fomenta la oxidación de los lípidos para que nuestro organismo pueda quemarlos. Asimismo, si no bebemos lo bastante, nuestros riñones no pueden funcionar correctamente. El hígado deberá, entonces, encargarse de la cantidad que estos no pueden procesar. Esto provoca una eliminación más limitada de las grasas, dado que el hígado es el órgano que las metaboliza y las convierte en energía. No puede eliminarlas cuando está desempeñando la función de la que, en teoría, deberían encargarse de los riñones. Y por si fuera poco, el sistema reacciona a esta falta de hidratación como si estuviera sometiéndose a grandes presiones, por lo que almacena grasas y líquido. El agua favorece la digestión. Por consiguiente, hay que ingerir la cantidad adecuada para impedir que los alimentos mal digeridos se transformen en tejido adiposo. De modo que, si queréis lucir esa sección media en la playa, es mejor que bebáis litros y litros de agua.
El agua es un solvente muy valioso en los sistemas biológicos, pues ayuda en el transporte de los recursos hacia las células y fuera de ellas. Esto se debe a que la sangre está formada por un 92% de agua. ¡Drácula estará feliz… come y se hidrata al mismo tiempo! La sangre elimina los residuos y las toxinas esparcidas por el organismo. La mayoría de los culturistas siguen una dieta rica en proteínas (al menos que no sepan lo que están haciendo). La relevancia de la sangre (el agua) en este caso es que arrastra el exceso de toxinas, como el nitrógeno, la urea y las cetonas. Además de esto, también elimina los productos residuales derivados de la metabolización de los lípidos y transporta los nutrientes o los expulsa del cuerpo. Si padecéis deshidratación, vuestro organismo no dispondrá del agua suficiente para que los músculos recobren la energía o para que se produzca la eliminación de sustancias como el ácido láctico. Como consecuencia, los músculos se fatigarán antes de tiempo y estarán tan doloridos que os resultará complicado continuar con el entrenamiento.
Procurad no confundir las propiedades de ciertos líquidos. El café, el té y la cola, por lo general, contienen cafeína. La cafeína es un diurético, es decir, una sustancia que se emplea para reducir la cantidad de sal y de agua acumuladas en el cuerpo aumentando la producción de orina. En vez de hidratar, éste fomenta la pérdida de agua e iones (como el sodio), que previenen la formación de contracturas musculares. El consumo de sustancias diuréticas incrementa el líquido eliminado y hace que el cuerpo intente invertir esa pérdida forzada de agua, así que, cuando éstas dejan de actuar, el sistema almacenará exceso de agua. En vez de estar bien hidratados, retendréis demasiado líquido en el organismo y os encontraréis mal. Este mismo efecto puede suceder si no se ingiere el agua que el cuerpo necesita. Recordad que el objetivo principal de vuestro cuerpo es sobrevivir. Si está sometido a una carencia de nutrientes vitales, almacenará todo aquello que vaya encontrando. Por supuesto, esta teoría también funciona a la inversa. Si consumís una cantidad de agua excesiva constantemente, el sistema la eliminará casi toda y habrá un nivel de retención mínimo.
En numerosas ocasiones, los suplementos promueven la concentración del agua en las células musculares. La creatina es un buen ejemplo de ello. Si el organismo no dispone del agua que requiere, los suplementos no pueden producir esa concentración y desplegar sus propiedades anabólicas. Casi todas las vitaminas son hidrosolubles, lo que significa que éste ayuda a que se distribuyan por el cuerpo. Es preciso ingerir cantidades adicionales de agua para mantener el hígado y los riñones hidratados y sanos cuando estos se esfuerzan en metabolizar los suplementos que ayudan a incrementar la masa muscular.
¿Sabíais que cuando no tomáis el agua que vuestro cuerpo necesita, éste recurrirá al de los órganos? No soy un doctor, pero creo que todos ellos estarían de acuerdo conmigo en que no debe de ser muy saludable. Puede provocar estreñimiento, calambres o incluso la muerte. En definitiva, la deshidratación puede hundiros el día.
El excesivo entusiasmo ante aquello que es bueno para la salud, también puede tener consecuencias negativas. Debéis beber agua, pero no más de la cuenta. ¡Uy! Primero os digo que mucha y ahora que tengáis cuidado de no beber demasiado. No existe una cantidad estándar. Debéis controlarla en función de cómo os sintáis. Consumid de manera continua a lo largo del día, al menos cuatro litros. Si orináis con frecuencia y la orina es totalmente transparente, querrá decir que sólo estáis perdiendo agua. En ese caso, sería aconsejable que bebierais menos para que ésta se torne un poco amarillenta. Al ingerir demasiada agua, las concentraciones de plasma en sangre aumentan y las de sodio descienden al mínimo. Así, se crea una situación llamada hiponatremia, que puede dañar los tejidos e interferir en las funciones musculares, cerebrales y coronarias, debido, en parte, a un desequilibro de la cantidad de iones. La confusión, las náuseas, la fatiga, las contracturas musculares y la debilidad son algunos síntomas de la hiponatremia.
¿Que habéis aprendido hoy? Tanto si queréis construir músculo como si deseáis que vuestro organismo funcione bien, deberéis consumir la cantidad de agua suficiente a lo largo del día y, muy especialmente, durante el ejercicio. Considerar los pequeños detalles es tan conveniente como entrenar duro y comer sano. Un buen programa de nutrición no os servirá de mucho si vuestro cuerpo no puede sintetizar y transportar los nutrientes, debido a la ausencia de agua. Ya es lo bastante engorroso estar a dieta, como para que, encima, la falta de hidratación reduzca la pérdida de grasas. Además de esto, la actitud que toméis al respecto cuenta, pero si los músculos carecen de energía y nutrientes, no podréis entrenar lo bastante duro como para maximizar vuestros beneficios. Si vuestro organismo no puede eliminar el ácido láctico del músculo, os veréis obligados a terminar la sesión antes de tiempo. Así que… haced del agua algo tan significativo como vuestro descanso y notaréis el cambio.