10 alimentos casi mágicos

Por Harold Brewer

La alimentación desempeña un papel crucial en el rendimiento deportivo, así como en la composición corporal. Los culturistas que persiguen aumentar su masa muscular y minimizar la grasa, aseguran que la nutrición representa hasta el 80% del éxito en ese empeño. Y hoy los mejores deportistas cuentan con un asesor dietético.
Pero además, la forma de nutrirse es determinante para el estado de salud, y ¿a quién no le interesa su bienestar físico y su salud? Por supuesto que a todos.
Por consiguiente, para alcanzar esos objetivos es necesario alimentarse de forma correcta y seleccionar bien los alimentos.
A continuación vamos a examinar 10 alimentos que pueden considerarse casi mágicos por sus propiedades saludables.

La lista de estos 10 alimentos destacados no es exhaustiva, pero sí recoge alimentos básicos y muy conocidos, cuyas propiedades, a veces muy relevantes suelen pasarse por alto. No es que tengáis que construir vuestra dieta sólo con ellos, pero vale la pena que formen parte de vuestro régimen alimenticio cuando sea posible.

El yogur
El yogur es leche a la que se le han añadido bacterias beneficiosas. El cuerpo, en especial en la zona gastrointestinal, es una mezcla de diferentes microorganismos, unos buenos y otros malos. De hecho se los conoce como la flora o la fauna intestinal.
Y aunque no se ha demostrado que sea el tónico de la longevidad que un tiempo se pensó que era, una afirmación que hizo un Premio Nobel ruso, es desde luego fantástico para aumentar los microorganismos buenos en el intestino.
El yogur es, además, mágico para todas esas personas con deficiencias de lactasa –la mayoría de adultos no producen la suficiente como para digerir correctamente la lactosa de la leche–, porque aporta la bacteria necesaria para digerirse a sí mismo, y eso es algo que no muchos alimentos son capaces de hacer.

El pescado
El pescado es un alimento casi mágico por sus propiedades nutritivas y protectoras, debido a los aceites marinos que contiene.
Se trata de las grasas esenciales saludables. El pescado es mágico porque tiene la capacidad de reducir el riesgo de enfermedades coronarias gracias a su contenido en ácidos grasos omega 3, una grasa que protege al corazón.
Este tipo de grasa buena evita los coágulos sanguíneos e impide que las otras grasas lesionen las paredes arteriales. En general las arterias están mucho más limpias cuando se sigue una dieta rica en pescado.
Pero el pescado también contiene iodo, un mineral que hace posible que podamos pensar, porque al actuar sobre la glándula tiroides ayuda en la producción de hormonas tiroideas, que facilitan el trabajo del cerebro y también contribuyen a mantener activo el ritmo metabólico y quemar mejor las calorías.
Por lo tanto comiendo pescado no sólo estáis protegidos de sufrir un ataque de corazón, sino que os aseguráis la capacidad de pensar y acumular menos grasa.

La leche materna
La leche materna es un alimento del que dejamos de sacar provecho después de los seis o nueve meses de vida. Sin embargo, basta hacerlo sólo durante ese corto espacio de tiempo para beneficiarnos muchos años después.
La leche materna es un poderoso estimulante del sistema inmunitario y cuando los niños tienen acceso a ella como bebés, obtienen un importante grado de protección contra muchas enfermedades durante la niñez, y mucho después, porque las proteínas de esta leche refuerzan el sistema defensivo del niño y fomentan que las células blancas produzcan gran cantidad de anticuerpos que combaten las infecciones desde el principio.
Eso incluye los microorganismos que causan la diarrea, por la cual muere alrededor de un 25% de los niños.
Además contiene un buen porcentaje de grasa alta en energía y muy fácil de digerir.
No la busquéis en el supermercado, porque no la encontraréis, pero vale la pena subrayar su importancia para que las futuras madres iniciéis la lactancia cuando tengáis un bebé.

El chocolate
No, no es un error, habéis leído bien. El chocolate puede ser bueno o dañino para el corazón.
El chocolate es rico en flavonoides, esas sustancias naturales que también hacen al vino tinto saludable. El ácido estearico, también presente en el chocolate, ayuda a evitar los coágulos sanguíneos. Y, por último, contiene un poderoso cóctel de “felices” ingredientes.
Por ejemplo, uno de ellos es la cafeína que es un estimulante y un elevador natural del estado de ánimo. La teobromina del chocolate activa el sistema muscular y la feniletilalanina es otro excitante anímico.
Otro de sus ingredientes es la anandamida, una sustancia química que estimula la misma zona del cerebro que la marihuana, pero no os alegréis demasiado por la noticia ya que tendríais que ingerir 12 kilos de chocolate de una vez para obtener los mismos efectos, e incluso entonces éstos no serían muy significativos.
Hay que destacar que las propiedades beneficiosas del chocolate provienen del cacao puro y que si el porcentaje de éste es inferior al 80%, sus repercusiones serán negativas, ya que los chocolates de baja calidad contienen grasas saturadas e hidrogenadas, así como azúcar, entre otros ingredientes.

Las manzanas
Las manzanas constituyen un increíble paquete nutricional. Una manzana no contiene nada de grasa, pero si mucha pectina, una fibra que tiene la particularidad de bajar el colesterol, y una buena cantidad de vitamina C. Pero además las manzanas, como el chocolate, contienen flavonoides, esas sustancias que también se encuentran en el vino tinto, el chocolate, el té y las verduras, que protegen el corazón. Como dice el dicho, comer una manzana al día mantiene lejos de casa al médico.

El café
El café ha tenido mala reputación durante mucho tiempo. Sin embargo, puede elevar el estado de ánimo, mejorar el rendimiento deportivo, incrementar la capacidad de pensar, aumentar los efectos analgésicos de los calmantes y reducir, por constricción, los vasos sanguíneos hinchados que causan los dolores de cabeza. 
Sí, el café puede causar insomnio y acidez de estómago, pero sólo si se consume en grandes cantidades.
La cafeína había sido asociada al cáncer de páncreas y a las enfermedades de corazón, pero lo cierto es que no hay evidencias concluyentes de que eso sea así. Y son muchos millones de personas en todo el mundo los que toman café a diario.

El té
Al igual que el café, el té ejerce efectos excitantes en el cuerpo y como el chocolate también contiene ese estimulante muscular denominado teobromina.
Pero asimismo reduce el riesgo de enfermedad cardiaca, cáncer y disminuye la presión sanguínea y el colesterol.
Además ha demostrado que puede evitar las caries.
La mayoría de las sustancias activas se encuentran en el té verde y negro, porque en sus hojas se producen de forma natural numerosos antioxidantes.
Si no os gusta el té podéis encontrar algunas de esas sustancias relevantes también en el cilantro, la salvia y el tomillo y sus infusiones son agradables.

Los copos de avena
Los copos de avena resultan muy saludables para el corazón debido a las gomas naturales que se encuentran en el grano de la avena. Es, asimismo, uno de los pocos carbohidratos complejos, además de las verduras, que es pobre en almidón y, por consiguiente, posee un índice glucémico muy bajo. Este índice es el que determina la capacidad de un alimento para elevar rápidamente el nivel de azúcar en sangre.
La mayoría de carbohidratos almidonados, como el arroz, la patata y el pan blanco, elevan la glucosa de forma excesiva. La insulina, que responde a la subida de azúcar, baja los niveles de glucosa a la que transporta a los tejidos para su combustión o almacenamiento como glucógeno, pero también puede convertirla en grasa. Controlar la liberación de insulina es importante para evitar el aumento de peso graso y también para la salud del páncreas y el metabolismo.
Los copos de avena son saludables para el corazón y contienen la suficiente fibra como para considerarlos útiles en la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el de colon.

Las legumbres
Las legumbres pueden causar la formación de gas intestinal –aerofagia–, pero están cargadas de fibra y son capaces de reducir el colesterol al tiempo que protegen a los diabéticos de la subida de azúcar.
Los estudios demuestran que aquellos que sufren diabetes y consumen legumbres pueden reducir su administración diaria de insulina en hasta un 40%, puesto que éstas se digieren tan lentamente que necesitan menos insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre que otros alimentos tales como la pasta, el arroz blanco o las patatas.
Los efectos sobre el colesterol provienen de sus gomas y pectinas, fibras que atrapan las grasas y evitan que sean absorbidas por el cuerpo.
Las legumbres contienen la misma clase de gomas que se encuentran en los copos de avena.
Una forma de reducir el gas que inevitablemente se forma con el consumo de legumbres es sumergirlas en agua hirviendo y luego escurrirlas y acto seguido ponerlas en agua fría.
Los azúcares complejos desaparecerán quedando intactos los valores de la nutritiva legumbre.

Los pimientos picantes
Es difícil imaginar que los pimientos picantes tengan algún valor nutricional como para merecer estar en la lista de los alimentos casi mágicos, pero en realidad son uno de los más dignos de estar aquí.
Los pimientos picantes hacen que la nariz y la garganta goteen, lo cual hace que la capa de mucosidad se diluya permitiendo escupir y expulsar el moco. Eso es ideal para librarse de un resfriado porque las bacterias viven y se multiplican en la mucosidad.
Pero los pimientos picantes también contienen un analgésico natural llamado capsaicina, la misma sustancia química responsable del picor que producen. Este compuesto está ahora presente en numerosos analgésicos sin receta para la artritis.
Al parecer mitiga el dolor al causar una sobrecarga de estimulación en las terminaciones nerviosas de manera que estas dejan de ser capaces de transmitir las señales de dolor al cerebro. Pero no os automediquéis con los pimientos picantes, porque contienen más capsaicina que esas cremas calmantes y, lo creáis o no, pueden causar ampollas en la piel.

Ya veis que existen alimentos comunes con grandes propiedades para la salud y que en ocasiones pueden considerarse casi mágicos.