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El pescado, un alimento muy rico en Omega-3
Por Xavier Fox |
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A lo largo de la historia el pescado siempre ha estado presente en la dieta del ser humano. Sin embargo, es poco probable que los paleontólogos hayan descubierto pinturas rupestres de estos homínidos en las que se ilustre que ingerían pescado por los beneficios para la salud que le atribuyen. En cambio, lo más factible es que nuestros ancestros prehistóricos consumieran este alimento por su sabor y porque les resultaba mucho más fácil pescar con un arpón que perseguir a un antílope o a un bisonte. Desconocían por completo que éste era una fuente de proteína de gran calidad y una de las mejores de ácidos grasos omega-3. En la actualidad, después de miles de años, el ser humano todavía se sacia de diversos tipos de pescado, sobre todo aquellas personas que quieren ganar músculo y al mismo tiempo mantener una vida saludable y recortarse.
A pesar de que la proteína de suero es la mayor fuente de proteína que existe, las propiedades del pescado no son desdeñables, tanto es así que, en lo que se refiere al valor biológico, éste casi alcanza a los huevos y a la leche de vaca; goza del mismo índice que las claras de huevo y es mayor que el de la caseína, el de la ternera y el del pollo. Por consiguiente, el organismo extrae la proteína del pescado y la absorbe para ganar músculo con más facilidad que si hubierais consumido carne roja o pollo. La mayoría del pescado es bajo en grasa, sobre todo en las saturadas, así que mientras convertís la proteína en músculo no se acumulará la adiposidad en la cintura (cuando compréis pescado comprobad su valor nutricional en las etiquetas). En consecuencia, este alimento es muy beneficioso para los que seguís una dieta específica para la competición. A continuación encontraréis una tabla en la que se indica el contenido nutricional de diversos tipos de pescado (cálculo realizado a partir de raciones normales).
| Tipo de pescado |
Proteína
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Grasa
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Tipo de pescado |
Proteína
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Grasa
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| Filetes de bacalao (asados) |
22g
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1,4g
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Merluza (al vapor) |
15g
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1g
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| Abadejo fresco (al vapor) |
24g
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0,7g
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Arenque (a la plancha) |
17g
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13g
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| Mero fresco (al vapor) |
18g
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3g
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Arenque ahumado (al vapor) |
20g
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9,8g
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| Mendo limón (al vapor) |
21g
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1g
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Salmón (al vapor) |
20g
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12g
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| Langosta |
27g
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1,3g
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Sardinas en aceite |
24g
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14g
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| Rape (al vapor) |
24g
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1g
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Trucha (al vapor) |
17g
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3,3g
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| Mújol (al vapor) |
25g
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1g
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Atún en aceite |
26g
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8g
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| Tiburón |
24g
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2,3g
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Atún al natural |
24g
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0,5g
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| Esturión |
21g
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1,2g
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Asimismo, el pescado tiene un alto contenido de vitamina A y D, además de yodo, selenio, fósforo, potasio, hierro y calcio. Como ya sabéis, la vitamina A es un antioxidante muy eficaz, así que ésta combatirá los radicales libres que descontrolan el sistema inmunológico y otros sistemas biológicos del organismo. Además, este componente favorece el desarrollo óseo y protege la salud y, en consecuencia, mantendrá los huesos fuertes e intactos cuando levantéis grandes pesos en el gimnasio.
Por otro lado, el pescado es una de las pocas fuentes de vitamina D. Este nutriente es esencial para proteger la salud de nuestros órganos, y resulta evidente que el buen funcionamiento del corazón y de los pulmones favorece que seáis buenos culturistas. Este componente también optimiza el metabolismo del calcio, tanto es así que la mayoría de los productos lácteos añaden vitamina D. Como la vitamina A, ésta favorece la formación ósea y es vital para la salud de los huesos. Además, promueve que las células absorban los nutrientes y está demostrado que combate el cáncer.
Otra de las propiedades beneficiosas de este alimento es el calcio, ya que es el mineral fundamental que interviene en la contracción muscular, además de que es bien sabido que ayuda a desarrollar unos huesos densos. En cuanto cumpláis 30 años, la densidad ósea empezará a disminuir y este componente los fortalecerá, así que estarán preparados para soportar el esfuerzo del culturismo. Por consiguiente, si queréis contraer vuestros músculos y evitar una rotura ósea, consumid alimentos ricos en calcio.
El hecho de que el pescado contiene fósforo nos lleva a la conclusión que éste favorece la obtención de energía. ¿No os resulta familiar el término adenosintrifosfato o ATP? El fósforo interviene en todos los procesos de producción energética. Además, los fosfolípidos son los componentes estructurales principales de las membranas celulares, y el fósforo juega un papel vital en la formación estructural del ADN.
Por otro lado, el hierro ayuda al organismo en la producción de glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los músculos. Una carencia de hierro puede provocar fatiga, una falta de apetito y perjudica a la recuperación muscular. Por consiguiente, es recomendable que las personas que realicen mucho ejercicio cardiovascular se curen en salud y consuman un suplemento de esta sustancia, y así no sufrirán fatiga ni sobreentrenamiento.
Otro componente muy beneficioso es el potasio, un electrolito que contribuye a controlar el equilibrio de fluidos del organismo. Probablemente, la insuficiencia de este nutriente causará que sufráis calambres musculares mientras entrenáis. Como en el caso del calcio, éste desempeña un papel muy importante en la capacidad del músculo para contraerse, ya que interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos. Pensad por un momento en todos los procesos del organismo que se interrumpirían si éste no pudiera enviar las señales adecuadas.
Por último, el yodo es vital para el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea, tanto es así que la carencia del mismo puede provocar un aumento de peso, fatiga y depresión. No obstante, el selenio también es crítico en la función de la tiroides, además de un antioxidante muy eficaz.
En consecuencia, mucha gente opta por el consumo de pescado por su alto contenido de vitaminas, minerales y proteína. Sin embargo, muchos se inclinan por el mismo debido a otros aportes nutricionales, como su contenido de los ácidos grasos omega-3: el ácido eicosapentaenoico (EPA), el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido alfa linolénico. Si buscáis un alimento rico en estos lípidos, es recomendable que consumáis el denominado pescado aceitoso. A pesar de que el término utilizado no sea muy sugerente, éste designa al pescado que contiene aceite en los filetes y en el vientre alrededor de las tripas, y no sólo en el hígado como el pescado blanco. El pescado aceitoso suele ser de agua fría, y las especies más comunes son el salmón, el atún, la caballa, la sardina, el pez espada, el arenque ahumado y el pez emperador.
Entre las especies de pescado blanco que almacenan el aceite en el hígado se encuentran el bacalao, el abadejo, la merluza, el mendo limón, el mero, el bagre, la platija, el besugo, la lubina, el tiburón y la tilapia. Para poder beneficiaros de su contenido en omega-3, os recomiendo que consumáis unos comprimidos de aceite de hígado de pescado. La concentración de vitamina A es mayor en las vísceras, e incluso puede volverse tóxica si no se lleva a cabo un consumo adecuado. La ingesta de los filetes del salmón, que es un pescado aceitoso, es preferible a la de comprimidos de aceite de hígado de bacalao.
Estoy convencido de que os preguntaréis por qué son tan esenciales los ácidos grasos omega-3. Estos intervienen en el desarrollo de la corteza cerebral y son necesarios para la vista, además de que previenen el ritmo cardíaco irregular. Los estudios demuestran que estos lípidos reducen el riesgo de sufrir un ataque cardiaco, merman los síntomas de artritis reumatoide y previenen el asma. Una deficiencia de omega-3 puede provocar síntomas como la depresión, las enfermedades cardiovasculares, la fatiga, la piel seca y escamosa, la debilidad en el cabello y las uñas, además del dolor de articulaciones y la falta de concentración.
En primer lugar, el ácido alfa linolénico (un ácido graso omega-3) desempeña un papel vital para los culturistas, ya que favorece la sensibilidad de las células musculares a la insulina que produce el organismo, que es la hormona anabólica por excelencia. Asimismo, estos lípidos intervienen en la producción de esteroides naturales, además de otras propiedades beneficiosas como la estimulación del sistema inmunológico, el transporte de oxígeno a las células y la transmisión nerviosa. También regulan la actividad del músculo liso, mantienen la movilidad de las grasas saturadas en el torrente sanguíneo e incluso constituyen una fuente de energía imprescindible para el corazón. A menudo se les denomina agentes anti-grasa, debido a sus propiedades metabólicas y lipolíticas. Este ácido graso esencial, como todos los demás, es una sustancia que el organismo no puede sintetizar. En consecuencia, si queréis disfrutar de los asombrosos efectos de los omega 3, deberéis ingerir alimentos ricos en este componente como el pescado.
En segundo lugar, el ácido eicosapentaenoico (EPA) es un ácido graso poliinsaturado y el precursor de la prostaglandina-3, del tromboxano-3 y del leucotrieno-5. Al parecer, este lípido tiene muchos efectos positivos sobre aquellas personas que se entrenan con pesos de manera intensa o realizan otro tipo de ejercicios, ya que inhibe la inflamación y el dolor. Como precursor de la prostaglandina-3, éste también interviene en los procesos de transmisión de señales a las células para la producción de hormonas. Las prostaglandinas interactúan en varias funciones corporales, tanto mecánicas como físicas o bioquímicas, así que son esenciales para la salud y para los procesos que favorecen la acción anabólica.
Por último, el ácido docosahexaenoico (DHA) es un ácido graso que interviene en la producción y en la función del esperma y los fosfolípidos cerebrales. Además, está demostrado que éste logró disminuir la concentración de triglicéridos en la sangre de los individuos estudiados y, en consecuencia, reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca. Las investigaciones indican que la falta de DHA provoca la disminución de la serotonina en el cerebro, y ésta desempeña un papel vital en el control de la ira, la agresividad, la temperatura corporal, el estado de ánimo, la sexualidad y el apetito. Asimismo, la falta de este lípido está íntimamente relacionada con la depresión y el trastorno de déficit de atención o ADD. La ingesta de las cantidades adecuadas de pescado favorece los niveles altos de este ácido graso y protegen la salud desde una perspectiva emocional y psicológica y, por tanto, seréis felices, mantendréis la concentración y querréis estar activos. El estado mental ejerce una gran influencia sobre el rendimiento físico.
En conclusión, y como habéis podido comprobar, el pescado no es tan sólo un alimento exquisito, sino que también es una fuente de proteína y de otros nutrientes esenciales que favorecerán vuestras ganancias en el gimnasio. Además, éste goza de un bajo índice de grasas saturadas, así que ganaréis masa de calidad y mantendréis la cintura en su sitio. Los ácidos grasos omega-3 que aporta el pescado intervienen en muchas funciones del organismo que no sólo son beneficiosas para la acción anabólica, sino que despertaréis la mente, poseeréis una actitud positiva y, en consecuencia, experimentaréis una sensación de bienestar general y mejoraréis en el gimnasio. Incluid el pescado como alimento principal de vuestra dieta, y sin daros cuenta no sabréis qué hacer con los trofeos.
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