ARTÍCULOS DE NUTRICIÓN
Los fructooligosacáridos
Mucho más que carbohidratos
Por Manfred Vorenverg
A pesar de la presión institucional que ejercen las multinacionales farmacéuticas para reducir la proliferación de complementos alimenticios, algo que sin duda incide en la reducción drástica del consumo de fármacos, la tendencia de la población se encauza más y más en favor de la prevención y el fortalecimiento de la salud por medio de métodos naturales.
Los descubrimientos de la ciencia respaldan el adagio griego que reza: ‘deja que los alimentos sean tu medicina’, porque sin duda en la correcta alimentación reside la buena salud.
Un ejemplo más de esto lo constituyen los fructooligosacáridos.

Los fructooligosacáridos (FOS) son moléculas de carbohidratos que no pueden ser digeridas por el intestino delgado de los humanos y fermentan en el colon, donde al hacerlo promueven el crecimiento de ciertas bacterias beneficiosas, especialmente las bífidus bacterias y al mismo tiempo reducen el crecimiento y proliferación de otras especies dañinas.
En efecto, estos azúcares sirven de alimento a esas bacterias beneficiosas del tubo gastrointestinal de las personas, que se conocen generalmente con el nombre de probióticos, favoreciendo así su multiplicación, y entre las que se encuentran los acidofílus, bifidus y faecium.
Sin embargo, otras bacterias patógenas del tubo digestivo, como la famosa E.coli, no pueden beneficiarse de los FOS, esa es la fundamental particularidad de este tipo de azúcar.
Pero además de repoblar la flora intestinal, los FOS pueden reducir la presión sanguínea en aquellos que tienen demasiada grasa en la sangre, reducen la absorción de los carbohidratos y de las grasas, con lo que contribuyen a normalizar la curva de glucosa y lípidos en sangre.
También parece ser que alteran el metabolismo de los ácidos bílicos e interrumpen el metabolismo de los carbohidratos y grasas en los diabéticos, con lo que éstos los absorben menos.
Al no ser digeridos por el intestino, por ser resistentes a las enzimas digestivas, los FOS no aumentan los niveles de glucosa en sangre y por consiguiente no producen una secreción de insulina, ni elevan el total calórico de la dieta al no aportar calorías, y por consiguiente tampoco pueden convertirse en tejido adiposo.
Sí pueden, no obstante, ser usados como edulcorantes y se recomienda entre uno y cuatro gramos al día. La sobredosis de FOS únicamente puede provocar gases y en algún caso diarrea.
La Universidad de Louvain, en Bruselas, Bélgica, ha declarado a los FOS, así como a la oligofructosa y la inulina, otros polisacáridos que se encuentran en las plantas, como alimentos funcionales, o sea con propiedades demostradas que favorecen la salud.

Fuentes naturales de fructooligosacáridos
Los fructooligosacáridos se encuentran de forma natural en alimentos vegetales tales como las cebollas, los espárragos, el ajo, la escarola y achicoria, las alcachofas y el trigo.
La dieta media puede aportar del orden de 800 miligramos diarios de FOS y de acuerdo a los estudios llevados a cabo, se recomienda que la ingestión diaria oscile entre uno y tres gramos al día, de ahí que la suplementación alimenticia sea una alternativa eficaz para llegar a niveles de protección significativa.
Los FOS pueden sintetizarse y ofrecerse como suplemento en forma de polvo o líquido.

Efectos beneficiosos de los FOS sobre la salud
El doctor Leo Galland, en su libro The Four Pillars of Healing (Los Cuatro Pilares de la Curación), asegura que una cucharadita al día de FOS reduce la concentración de enzimas bactéricas tóxicas en el intestino grueso. Estas enzimas, llamadas beta-glucaronidasa y glicolata hidrolasa, convierten los constituyentes normales de las heces, derivadas de los alimentos o de la bilis, en sustancias potencialmente cancerígenas. Por consiguiente, el consumo regular de FOS puede reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. 
Los fructooligosacáridos actúan como los lactobacilus bifidus y se recomiendan en el tratamiento del estreñimiento, la diarrea, el olor fétido de las heces, la flatulencia y la toxicidad intestinal.

Los fructooligosacáridos en el deporte
Los fructooligosacáridos no juegan un papel relevante en las prestaciones deportivas, al menos no directamente. Es decir, no vais a correr más, ni saltar, nadar o levantar más peso por incluir en la dieta los FOS, ni tampoco vuestra musculatura va a crecer o a definirse más, no, pero indirectamente vuestra flora intestinal funcionará mejor y eso se traducirá en mejores digestiones, menos flatulencia y gases, así como molestias intestinales, más regularidad al ir al baño y en definitiva en un mayor bienestar digestivo, lo cual desde luego si no ayuda a rendir más directamente en el deporte, como mínimo evita esas molestias, que ellas sí podrían perjudicar en una buena prestación.
Para los culturistas los FOS tienen un valor mayor, por cuanto estos deportistas en su afán por incrementar su masa muscular llevan dietas hiperproteínicas con gran volumen de alimento y calorías. Por eso a menudo experimentan molestias gastrointestinales que van desde el estreñimiento, hasta la flatulencia, síntomas que pueden aliviarse e incluso eliminarse con la inclusión de FOS en la dieta.
Por tanto, procurad incluir en vuestro régimen alimenticio habitual algunos de los alimentos que contienen FOS y en la medida de lo posible también algún suplemento de éstos, para con ello reforzar la flora intestinal y al tiempo mejorar la salud.

Referencias bibliográficas
Golan, Ralph, Optimal Wellness (New York: Ballantine Books, 1.995), 164 - 229.
Gibson, Glenn, “Dietary Manipulation of Human Colonic Microbiota: Introducing the Concept of Probiotics”. Journal of Nutrition 125: 1401-12, 1.995.
Oli, M. W., el al. “Evaluation of fructooligosaccaharide Suplementation of Oral Electrolite Solutions for Treatment of Diarrhea: Recovery of the Intestinal bacteria”. Digestive Diseases and Sciences 43: 138-47, 1.998.
Galland, Leo, “The Four Pillars of Healing” (New York: Random House, 1.997) 189-99.