Según la Biblia cuando Dios dejó a Adan y Eva en el paraíso sólo les prohibió comer el fruto del árbol prohibido, porque de hacerlo serían expulsados para siempre del Edén.
Sin embargo, Adan y Eva no pudieron resistir la atracción de aquel fruto tan apetitoso.
¿Qué fruta era aquella? ¡La manzana!
La Biblia no aclara si nuestros ancestrales padres se sintieron tentados por la apariencia deliciosa del fruto, o es que ya sabían todas las numerosas propiedades que encierra una simple manzana.
En cualquier caso ésta es algo más que la bíblica fruta prohibida.
Todavía me sorprende que entre los culturistas y entusiastas del fitness en general la manzana sea tan menospreciada, a pesar de que existe una amplia información de todos sus beneficios.
En lengua inglesa existe un dicho que dice así: an apple a day, keeps the doctor away. Que literalmente significa que el consumo de una manzana al día mantiene al doctor alejado.
Este dicho proviene de la sabiduría tradicional y hace clara referencia a que el consumo habitual de esta fruta proporciona un estado de salud óptimo, que hace innecesaria la visita del médico.
A pesar de la divulgación por parte de las autoridades sanitarias de los beneficios de la inclusión en la dieta de frutas y verduras, me sigo asombrando al comprobar que en el régimen alimenticio de los culturistas, y otros practicantes del fitness y el entrenamiento con pesas, se margina sistemáticamente estos alimentos.
Estos deportistas, así como mucha gente mal informada, reducen o minimizan la ingestión de carbohidratos para definirse y por eso reducen y hasta erradican los productos vegetales, además evitan especialmente la fruta ante la convicción errónea de que ésta engorda o cuando menos les impide deshacerse del tejido adiposo para lograr la definición muscular.
La razón de esa marginación es la convicción de que la fructosa, el azúcar natural presente en las frutas, se transforma fácilmente en triglicéridos, o grasa corporal, pero sin embargo ignoran que en realidad el contenido de fructosa en las frutas enteras es más bien poco y además éstas contienen también otros elementos, como la fibra soluble que interactúan con la fructosa y evitan que ésta pueda generar la formación de grasa.
Para empezar vale la pena subrayar que es cierto que en grandes dosis la fructosa puede convertirse fácilmente en el hígado en triglicéridos, pero también hay que señalar que la fructosa que hay que evitar no es la que se produce naturalmente en las frutas, sino la que existe en muchos alimentos elaborados, como el jarabe de maíz empleado ampliamente como edulcorante, así como otras formas de azúcar simple como la propia glucosa.
En realidad una manzana de tamaño medio aporta tan sólo 80 calorías, pero además proporciona 170 miligramos de potasio, 20 gramos de carbohidratos, nada de grasa o proteína, pero cinco gramos de fibra, de los cuales la mitad es en la forma soluble, que es la más protectora de la salud.
No olvidéis que como la mayoría de frutas y verduras, aproximadamente el 80% de su peso lo constituye el agua pura.
Harían falta muchos kilos de manzanas para que alguien se ponga gordo con su consumo.
Sin embargo, si las autoridades sanitarias insisten en la conveniencia de incluir en la dieta diaria varios servicios de frutas y verduras es porque se ha demostrado de forma científica las numerosas propiedades beneficiosas que estos alimentos tienen sobre la salud.
Propiedades beneficiosas sobre la salud de las manzanas
Numerosos estudios han puesto de manifiesto que el consumo de frutas y verduras tiene efectos protectores contra una amplia variedad de dolencias, que van desde las enfermedades cardiacas, las degenerativas hasta el cáncer.
De hecho la mayor parte de nuevas sustancias identificadas como beneficiosas para la salud proviene de los vegetales, a las que los científicos han clasificado con la denominación genérica de fitonutrientes, es decir nutrientes presentes en las plantas.
Entre estos se han identificado sustancias protectoras de la salud de gran alcance, como los polifenoles y otros agentes antioxidantes como los carotenoides, los isoflavonoides, los ácidos fenólicos, que pueden protegernos contra el daño celular al ADN que conduce a mutaciones y al cáncer.
Los antioxidantes adquieren una importancia capital en la salud, porque se sabe que éstos proporcionan control sobre la oxidación que generan los radicales libres, que son moléculas inestables con un desequilibrio en su configuración de electrones, que atacan a las membranas celulares en busca de obtener un electrón para lograr su equilibrio, comprometiendo así su estructura e integridad y permitiendo que toxinas y agentes cancerígenos penetren en las células.
Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, casi siempre mediante la donación de un electrón para estabilizar su estructura.
Los fenoles se encuentran entre los antioxidantes más potentes que se conocen y las manzanas son ricas en fenoles, tanto que se calcula que el 22% de la ingestión de éstos en la dieta americana proviene del consumo de esta fruta.
Es más, así como otros alimentos vegetales también aportan estas sustancias, en la manzana se dan los niveles más altos de fenoles libres, porque cuando están unidos a otras sustancias alimenticias primero han de desunirse en el organismo para poder ser activos. Por tanto, la manzana es más activa en ese sentido porque su aportación de fenoles lo es en forma libre.
En varios estudios de laboratorio llevados a cabo con ratones, tras la inclusión en su régimen alimenticio de la cantidad equivalente para un humano de entre una y hasta seis manzanas al día se pudo constatar como algunos tumores se reducían, así como que los animales eran menos propensos a contraer alguna forma de cáncer cuando éstos fueron expuestos a varios agentes cancerígenos.
También existen algunos estudios científicos realizados con humanos y con manzanas.
Por ejemplo, en uno realizado en Hawai los investigadores descubrieron que las manzanas reducían el riesgo de contraer cáncer en personas de ambos sexos.
En otro estudio, esta vez realizado in Vitro se pudo comprobar como el tratamiento de las células cancerosas de colon inhibían su proliferación en un 43% cuando se exponían a un extracto de piel de manzana y en un 29% cuando el extracto era de la pulpa del fruto.
Un estudio finlandés realizado sobre las costumbres alimenticias de una amplia población, dio como resultado que aquellos que eran consumidores habituales de manzanas presentaban un menor riesgo de padecer infartos o apoplejías, cuando se comparaban con los que no incluían esa fruta en sus dietas.
Beneficios del consumo de manzanas para los deportistas
Investigaciones recientes han concluido asimismo que esta fruta (y también las peras) favorece la función pulmonar y protege contra el asma, curiosamente mucho más de lo que lo pueden hacer antioxidantes muy conocidos como las vitaminas A, C, E o el betacaroteno.
Se ha constatado que aquellos que comen varias manzanas al día presentaban una capacidad y actividad pulmonar por encima de la media y desde luego eso constituye una ventaja para cualquier deportista, porque cuanto más eficiente sea su sistema respiratorio mejor respirará y transportará el oxígeno a las células y en consecuencia más puede retrasar la fatiga.
Numerosos estudios realizados sobre la obesidad han puesto de manifiesto que el consumo de manzanas, lejos de contribuir el exceso de peso ayuda a perderlo.
Por otro lado, tanto la manzana como su jugo ayudan a reducir el LDL, o colesterol malo, en la sangre, contribuyendo así a proteger contra los problemas cardiovasculares y mejorando la circulación, otro elemento esencial para obtener un óptimo rendimiento físico.
También es bueno señalar que las manzanas son ideales para las épocas de dieta, porque gracias a su contenido en fibra proporcionan un efecto saciante y esa misma fibra, que en un 20% es del tipo hidrosoluble, pectina, ralentiza la absorción de los carbohidratos simples de acción rápida, reduciendo con ello la secreción de insulina y evitando por consiguiente los altibajos de energía y los picos de apetito que eso genera, así como el riesgo de que con el exceso súbito de insulina se generen depósitos de adiposidad.
Como veis la manzana lejos de entorpecer vuestra dieta de definición contribuye positivamente a que logréis antes los resultados que buscáis.
Aunque no tiene ninguna relación con el deporte o el rendimiento físico, quiero poner de relieve que existen pruebas que indican que la presencia de esta fruta en el régimen alimenticio favorece la calidad de la piel y los científicos estudian algunas sustancias protectoras presentes en las manzanas, prociandinas, porque al parecer un tipo de éstas podría evitar la calvicie de tipo masculina.
Dejadme subrayar que la mayor parte de las propiedades antioxidantes de la manzana provienen de su piel.
Por ejemplo, en ese mismo sentido se sabe que una manzana media, con su piel, proporciona la misma actividad antioxidante que 1.500 miligramos de vitamina C, a pesar de que el contenido de la fruta de esta vitamina no sea superior a cinco o seis miligramos de dicha vitamina.
En resumen
No pretendo decir que gracias al consumo de manzanas lograréis una medalla olímpica o la estatuilla de Sandow, como vencedor del Mr Olympia, no, ni mucho menos. Pero sí puedo afirmar que la inclusión diaria de esta fruta en vuestra dieta diaria puede aportaros muchos beneficios para la salud, al tiempo que lejos de arruinar vuestra dieta de definición contribuirá a manteneros delgados e incluso rendiréis mejor en el deporte.
Ah, y también con las manzanas, siempre... ¡dos mejor que una!