Las ramificaciones del crecimiento muscular

Músculos más grandes con los aminoácidos ramificados

Por Steven Henderson

El desarrollo de los músculos por encima del volumen medio es un proceso complicado que tiene numerosas ramificaciones.
Para lograrlo los culturistas están siempre a la búsqueda de la última novedad, esperando encontrar esa sustancia mágica que pueda desencadenar desaforadamente el crecimiento de los músculos.  
En esa persecución de lo milagroso a menudo se pasa por alto lo verdaderamente eficaz.
En lugar de andar a la caza de sustancias estrambóticas, harían bien en mirar dos veces a los grandes constructores de músculo que están disponibles desde hace décadas: los aminoácidos ramificados, conocidos popularmente como los BCAA. 

Cuantas veces se dice que los árboles no nos dejan ver el bosque y es bien cierto. En el caso de los culturistas es algo que sucede muy a menudo. La ofuscación que sienten muchos por encontrar atajos hacia la consecución de músculos grandes les lleva a cometer numerosas equivocaciones y hasta verdaderas barbaridades.
Lograr músculos de gran tamaño es un proceso que empieza con el primer paso, que es activar la hipertrofia en el gimnasio, obligando a éstos a enfrentarse con pesos importantes y con las suficientes series y repeticiones como para erosionar las estructuras y desencadenar así la recuperación, reconstrucción y posterior fase de sobrecompensación, que conduce al desarrollo final. Pero la realidad es que para la consecución de músculos más grandes es preciso que el entorno químico-metabólico sea el adecuado, especialmente donde abunden las sustancias nitrogenadas.

Para conseguir músculos voluminosos no se necesitan proteínas
Si digo así tajantemente que los culturistas no necesitan proteínas para desarrollar su musculatura, lo más probable es que me toméis por un loco de atar, puesto que se ha puesto de manifiesto desde hace décadas que las proteínas son los constructores de las estructuras musculares, pero eso es sólo una verdad a medias, porque en realidad los auténticos constructores de los tejidos musculares son sus constituyentes, los aminoácidos. 
De hecho, cuando ingerimos proteína, provenga de la carne, el pescado, los huevos o de un suplemento en polvo, el organismo ha de digerir primero esa molécula grande para absorber sus pequeños constituyentes que son los aminoácidos. Hasta ahora se han identificado 22 aminoácidos en la dieta, de los que ocho se consideran esenciales, porque a pesar de resultar imprescindibles para el organismo, éste no puede formarlos a partir de otros, como sucede con los demás, y han de estar presentes en las proteínas que ingerimos. Justamente por eso, recientes estudios han puesto de manifiesto que para estimular la síntesis muscular sólo son necesarios los aminoácidos esenciales, puesto que los otros el cuerpo puede fabricarlos cuando los necesite. Pero incluso dentro de los ocho esenciales algunos son más importantes que otros cuando se trata de activar el crecimiento muscular.
En este sentido, hay tres aminoácidos, leucina, isoleucina y valina, llamados ramificados porque en su estructura molecular presentan cadenas de carbono que se extienden de su estructura primaria, y conocidos popularmente como BCAA, por sus siglas en inglés (Branched-Chain Amino Acids) que son los únicos que no se metabolizan en el hígado, sino directamente en el músculo.
Así que en cierto sentido, intrínsecamente los músculos no necesitan proteínas para crecer, sino aminoácidos y sobre todo los esenciales, entre los cuales los más determinantes para las estructuras musculares son los ramificados.
En realidad ciertas fuentes de proteína son mejores que otras, basadas en su contenido de aminoácidos ramificados, por ejemplo el aislado de proteína de suero se considera la fuente proteínica de mayor valor biológico y es porque su contenido en ramificados es del 26%, mientras que la proteína de leche sólo contiene 21% y la carne 18%. 

Los aminoácidos ramificados son anticatabólicos
Se ha comprobado que cuando un músculo necesita seguir funcionando y se queda sin energía, descompone los ramificados de sus estructuras para producirla de inmediato, lo cual genera una degradación del tejido muscular y consiguiente catabolismo. De hecho numerosos investigadores y entrenadores están trabajando con los atletas de resistencia, como corredores, o nadadores, para mejorar sus rendimientos con la administración de BCAA, puesto que se ha constatado que cuando el músculo agota sus otras fuentes de energía recurre a los aminoácidos ramificados y eso acaba mermando su capacidad atlética. De hecho, éstos constituyen la tercera vía de energía para los músculos, detrás de los hidratos de carbono y de los ácidos grasos.
Para los culturistas es especialmente relevante destacar que la administración de BCAA preserva el tejido muscular al evitar su degradación, bien durante un entrenamiento extremadamente duro o durante las etapas de definición, cuando se restringe la administración de hidratos de carbono y el glucógeno en hígado y músculos es muy bajo y las calorías totales son pocas.
El exceso de ejercicio, incluido el aeróbico especialmente en periodos de dieta, aminora la función inmunológica dejando expuesto al atleta a la enfermedad. Sin embargo, los suplementos de aminoácidos ramificados aumentan los niveles plasmáticos de glutamina, un factor esencial para el sistema inmune, porque constituye la principal fuente de energía de las células inmunitarias.
Por otro lado, ante situaciones de estrés el cuerpo secreta cortisol, una hormona catabólica que busca la leucina en el tejido muscular para convertirla en glucosa y producir energía inmediata, pero al hacerlo degrada la cadena de ramificados y, consecuentemente, descompone el tejido muscular. Sin embargo, si se administran los ramificados se evita que el cortisol descomponga el tejido muscular en busca de la leucina.
Un trabajo presentado en la conferencia anual de la National Strength and Conditioning Association de 2004, EEUU, demostraba concluyentemente que cuando a un grupo de individuos que se entrenaban con pesas se le administraron aminoácidos ramificados, los niveles de cortisol y de creatina quinasa, una enzima que se libera durante la degradación muscular, descendieron considerablemente, mientras que los de testosterona se elevaron.

Los aminoácidos ramificados son anabólicos
Como seguramente ya habréis deducido, todo lo que contribuya a reducir o a anular las acciones catabólicas resultan en la mejora del anabolismo, pero los aminoácidos ramificados parecen ejercer propiedades directamente anabólicas, es decir que fomentan la síntesis proteínica o de nuevos tejidos musculares.
Los investigadores han comprobado que la síntesis de proteínas aumenta después del ejercicio, mientras que durante el entrenamiento la principal preocupación del cuerpo es mantener elevados niveles de energía, así como la óptima función muscular. En cambio, estudios recientes han puesto de manifiesto que la administración de aminoácidos esenciales, y muy especialmente los BCAA, antes del entrenamiento activa los procesos de anabolismo. Al parecer la razón puede ser que al promover un considerable aumento del riego sanguíneo durante el ejercicio, eso permite una mayor penetración de los aminoácidos en las estructuras musculares.
Otra posible explicación de por qué los BCAA promueven el anabolismo podría ser que al parecer éstos estimulan la actividad de la testosterona, la hormona del crecimiento y la insulina, los tres actores más importantes en ese marco.
En concreto, la leucina comparte acciones similares a la insulina y de hecho se considera que éste es el aminoácido más anabólico de todos los esenciales, por eso la proporción idónea entre los tres ramificados es 50% de leucina y 25% de cada uno de los otros dos, isoleucina y valina.  
Asimismo, dejadme poner de relieve otra acción interesante de los ramificados, la prolongación de la resistencia muscular.
Cuando los aminoácidos se metabolizan, este proceso genera amoniaco, un subproducto que está ligado a la fatiga muscular, sin embargo, la metabolización de los BCAA en los músculos produce glutamina y alanina, dos aminoácidos ligados precisamente a la producción de energía. La alanina viaja directamente al hígado donde se convierte en glucosa.

Las ramificaciones del crecimiento
Como veis los aminoácidos ramificados tienen muchas ramificaciones por las cuales pueden ayudaros a mejorar el crecimiento de los músculos.
Si tomáis abundante proteína, especialmente la de suero, seguramente ya estáis aportando suficientes ramificados a los músculos, pero ante la duda, tened a mano un buen suplemento de BCAA para tomar justo antes de hacer ejercicio cardiovascular, para evitar el catabolismo, o de entrenar con pesas, así como después para activar el anabolismo.
Disponer de aminoácidos ramificados os permitirá entrenar con mayor energía, amortiguar los niveles de acidez muscular, evitar la pérdida de masa muscular, al tiempo que incrementar el anabolismo.
¿Qué más se le puede pedir a un suplemento natural?

Bibliografía
· Bassin, R.A., et al. Branched Chain amino acid supplementation and inmune response of long-distance athletes. Nutrition, 18:376-79, 2002.
· Shimomura, Y., et al. Nutraceutical effects of branched-chain amino acids on skeletal muscle. J Nutrition, 136:529S-532S, 2006.
· Zhenqi, L., et al. Branched-chain amino acids activate messenger ribonucleic acid translation regulatory proteins in human skeletal muscle, and glucocorticoids blunt this action. J Clin Endocrin Metabol, 86:2136-2143, 2001.
· Anthony, J.C., et al. Orally administered leucine stimulates protein synthesis in skeletal muscle of postabsorptive rats in association with increased eIF4F formulation. J Nutr. 130:139-45, 2000.