ARTÍCULOS DE NUTRICIÓN
La carnitina en el banco de pruebas
Por Matt Cohen
Ha pasado algo más de una década desde que los primeros suplementos de carnitina aparecieron en el mercado y causaron una conmoción, pero el tiempo ha ido diluyendo su popularidad.
Tal vez eso haya sido producto de la aparición de otros productos más novedosos, o tal vez se deba a la hipérbola con que los comerciantes la rodearon y que, como ocurre con todas las exageraciones, acaban desilusionando a sus usuarios que esperan más de lo normal.
Sea como sea, el caso es que la carnitina sigue aquí y se va a quedar porque es un suplemento legítimo que constituye una ayuda eficaz para eliminar la grasa, tal y como han puesto de manifiesto los últimos estudios.

La carnitina es un derivado aminoacídico que se encuentra en prácticamente todas las células del cuerpo. Su función es la de transportar las cadenas largas de ácidos grasos a través de las membranas interiores de las mitocondrias, donde se procesan mediante la beta oxidación para producir energía biológica en forma de adenosín trifosfato, o ATP.
Como la creatina, otro derivado de aminoácido, la carnitina se sintetiza en el hígado y riñones a partir de los aminoácidos esenciales L-lisina y L-metionina. Las vitaminas C, B6 y niacina, además del hierro, también están involucradas en su biosíntesis, por lo que han de estar presentes para que ésta se produzca.
Descubierta inicialmente por investigadores rusos en la carne, allá por 1905, la L-carnitina se encuentra naturalmente en los productos animales y sus concentraciones en las plantas son mínimas, con la excepción del aguacate y algunos productos fermentados de la soja.
Puesto que la carnitina es necesaria para la oxidación de las grasas, se la ha catalogado como un suplemento para eliminar el tejido adiposo. Sin embargo, el cuerpo la sintetiza con facilidad, siempre y cuando sus dos aminoácidos precursores, y los nutrientes accesorios, estén disponibles. Además se sabe que las personas con un mayor porcentaje de grasa poseen niveles superiores de carnitina, lo que parece una contradicción, que estén más gordos y tengan más carnitina, si es que en realidad sirve para eliminar la grasa.
La posible explicación es que sus cuerpos produzcan más carnitina precisamente porque han de procesar más grasa.

Usos médicos de la carnitina
La L-carnitina se viene empleando desde hace tiempo en numerosos casos clínicos. Por ejemplo, el uso más extensivo de la carnitina en forma de suplemento es en el tratamiento de la isquemia cardiaca y la afección arterial periférica.
También está aconsejada como cardioprotección, ya que disminuye los niveles de triglicéridos e incrementa los de HDL (el colesterol bueno) en algunos.
Asimismo se usa con éxito en aquellas personas con síndromes de deficiencia primaria y secundaria de carnitina.
Existe menos evidencia que apoye la conveniencia de emplear la carnitina en el tratamiento de trastornos tales como la diabetes, el Alzheimer o las enfermedades hepáticas y renales.
Tampoco existen pruebas que permitan aconsejar la suplementación de carnitina en los vegetarianos, a pesar de que son muchos los que opinan que así debería ser.

La L-carnitina y la eliminación de las grasas
El comité científico de deportes ha aceptado que la carnitina es un agente eficaz para mejorar el rendimiento deportivo en aquellas disciplinas donde la utilización de los ácidos grasos de reserva como combustible pueda suponer una ventaja, generalmente en todos los de resistencia.
Con respecto al adelgazamiento hasta ahora no ha habido consenso, porque algunos estudios no mostraban ningún beneficio o muy débil. Los investigadores sugerían que en aquellas personas que ya tenían niveles normales, la adición de carnitina complementaria no producía efecto alguno porque el cuerpo la excretaba.
Los mejores resultados parecían obtenerse en aquellos que por alguna patología sufrían deficiencias de carnitina.
Sin embargo, se han efectuado nuevos estudios para dilucidar esas cuestiones.
En uno realizado con cinco hombres y cinco mujeres sanos, se les administró una dosis de un gramo tres veces diariamente durante diez días. Además, se les suministró un ácido graso radioactivamente marcado para poder comprobar el curso que se hacía de la grasa1.
El test para medir la utilización de la grasa fue el de la eliminación, por exhalación, del dióxido de carbono y se pudo registrar claramente un incremento muy sustancial de la oxidación de la grasa en todos los participantes que tomaron carnitina.
Otro reciente estudio examinó qué sucedía cuando a un grupo de 19 mujeres se les administraba una combinación de carnitina y colina, al tiempo que hacían ejercicio, mientras que otro grupo placebo que también se ejercitaba no recibió los suplementos2.
Los investigadores ya habían demostrado en estudios con animales que la combinación de carnitina, con colina y cafeína parecía ejercer unos efectos muy potentes en la movilización de la grasa, especialmente cuando se combinaba con el ejercicio.
Durante años se ha considerado a la colina un nutriente lipotrópico, es decir que ayuda al cuerpo a procesar la grasa. De hecho se sabe médicamente que la deficiencia de colina permite la infiltración de grasa en el hígado, lo que supone el primer paso hacia el fallo hepático, por eso se la incluye en las fórmulas hepatoprotectoras.
La colina es un constituyente de la lecitina, necesaria en el cuerpo para la formación de las membranas celulares. Desde la perspectiva del ejercicio, la colina es la inmediata precursora de la acetilcolina, el neurotransmisor de los neurones motores necesarios para mover los músculos.
El cuerpo también puede sintetizar la colina a partir de los aminoácidos metionina y serina. En los alimentos se encuentra principalmente en la yema de los huevos, aunque la mayoría de culturistas no la suele comer y la elimina debido a su contenido en grasa.
La investigación con animales ha demostrado que la adición de colina a la carnitina conduce a una menor eliminación de ésta en la orina y por consiguiente a una mayor retención y prolongación de su vida media en el cuerpo, especialmente en el músculo.
Este nuevo estudio confirmó estos mismos resultados en los humanos. Las mujeres que tomaron la carnitina junto con la colina no sólo mostraron una menor expulsión de carnitina, sino una considerable mayor oxidación de la grasa que aquellas del grupo placebo que no recibieron los nutrientes.
Hay que subrayar muy especialmente que además los efectos se prolongaron 10 días después de haber dejado de tomar los suplementos, lo que indica que la colina conserva la carnitina mediante un mecanismo de regulación al alza de la absorción de carnitina en los tejidos.
En ese sentido, parece que la colina actúa como lo hace la insulina con la creatina, que aumenta el transporte y la absorción de creatina en los músculos.
Por tanto, la carnitina definitivamente sí parece poseer propiedades interesantes para los deportistas, pues contribuye al empleo de la grasa como combustible alternativo y especialmente puede considerarse un buen agente para eliminar la grasa, sobre todo cuando se combina con la colina.

Biografía
1. Muller, D.M., et al (2002). Effects of oral L-carnitine supplementation on in vivo long chain fatty acid oxidation in healthy adults. Metabolism, 51:1389-91.
2. Hongu, N., et al.(2003). Carnitine and choline supplementation with exercise alter carnitine profiles, biochemical markers of fat metabolism and serum leptin concentrations in healthy women. J Nutr. 133:84-89.