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El Mister Olympia español
Son
ya 10 las ediciones de esta competición de carácter Open, o abierta
a categorías, que se creó con la intención de ser el broche final
de una feria eminentemente culturista, en cuyo escenario pudieran
verse los mejores atletas de España, y así ha sido desde su origen.
Es más, con los años el caché del certamen ha subido, como lo han
hecho sus premios y, evidentemente, el calibre de sus competidores.
Tanto es así, que no son pocos los que cuando se
refieren a Fit Form lo hacen como el Mr Olympia español. Es la competición
que verdaderamente consagra en el panorama nacional.
El campeonato de España tiene una importancia
innegable, así como la solera que proporciona el título del certamen
nacional, pero en cada campeonato de España hay más de media docena
de campeones nacionales, que con legítimo derecho pueden llamarse
campeones de España, mientras que en Fit Form sólo hay uno,
como en el Olympia de Joe Weider de Las Vegas, sin discusión de
categorías, el mejor es el mejor de todos, y punto.
En las primeras ediciones de esta competición
los inscritos casi llegaban a la cuarentena y en alguna ocasión
más, en esta salieron al escenario 21. Y es que la competición ha
ido seleccionando sus protagonistas porque aquí o se viene a muerte,
o más vale no venir.
En este mismo escenario han mordido el polvo (deportivamente
hablando) grandes atletas que habían conseguido títulos nacionales,
continentales y hasta mundiales, pero eso no les bastó para quedar
finalistas en la montaña de Montjuïc, feudo antaño de defensa de
la ciudad Condal y hoy escenario de las mayores batallas culturistas.
En
definitiva, que aquellos que dudan un poco de su ‘grandeza’ o buen
‘punto’ acuden a Fit Form sólo como espectadores, porque saben que
sobre la tarima no hay cuartel.
A pesar de que la competición es Open, es decir
sin categorías, debido al gran número de competidores y especialmente
para que los jueces tengan más oportunidades de bien ejercer sus
funciones, y ofrecer mayor equidad a los atletas, ya hace algunos
años que el comité de jueces de IFBB España, decidió dividir los
competidores en dos grupos.
Todavía recuerdo aquellos primeros años en los
que se instalaba una especie de escalones al fondo del escenario,
de forma que los contendientes pudiesen ubicarse sobre las tablas
en tres filas. No era una buena solución porque el panel de jueces,
tenía que multiplicarse para evaluar a tres docenas de atletas a
un mismo tiempo y cabía la posibilidad de no prestar a alguno la
debida atención.
Desde hace ya varias ediciones se optó por una solución
más justa; hacer dos cortes de peso, por encima y por debajo de
90 kilos y realizar una selección de cinco atletas en cada grupo,
para con ellos luego configurar la final de 10 que serán a la postre
los que se llevarán los premios en metálico. Eso supone una gran
equidad, porque en realidad en la final entran exactamente los mismos
competidores de más y de menos de 90 kilos. No hay pues una mayor
inclinación por los de más envergadura, puesto que siempre están
en la gran final cinco de cada, por lo que todos cuentan con las
mismas oportunidades. Luego ya una vez ahí, se inicia el ‘zafarrancho’
de combate todos contra todos.
Este año 2005 se inscribieron un total de 21 atletas,
10 por debajo de 90 kilos y 11 por encima de ese peso.
En el primer corte entraron los siguientes 10
competidores:
Categoría de menos de 90 kilos
Arturo Castañeda, de Galicia, 32 años,con
un peso de 77,50 kilos.
Arturo, ya cuenta en su historial deportivo con
un título mundial y la semana antes de Fit Form se había proclamado
campeón de España absoluto en Huelva, dejando detrás suyo a algunos
de sus contrincantes de esta noche de domingo.
“Vengo dos kilos más seco que en Huelva” me dijo
el gallego y francamente su estado de forma era excepcional. Es
muy difícil encontrarle un punto débil y aunque no alcanzaba los
80 kilos es el mejor ejemplo de lo que es el verdadero culturismo:
perfección física y proporción. Arturo demuestra que no hace falta
ser un dinosaurio para causar admiración.
Alberto Domingo, de Cataluña, 29 años,
con un peso de 90 kilos.
Este joven catalán tiene lo que hace falta para
convertirse en un gran campeón. Presenta un tamaño más que respetable,
con brazos grandes, anchos dorsales y buena forma en V, además de
unas piernas muy voluminosas. Simplemente necesita más madurez y
para asaltar una competición como esta sufrir más, para salir más
que definido, seco. Pero desde luego apunta grandes posibilidades.
Anselmo
Cortado, de Cataluña, 41 años, con un peso de 86,5 kilos.
El más veterano de la contienda y muy bien preparado.
Este hombre que sigue progresando no ha alcanzado su máximo potencial
ni mucho menos, así que no ha dicho todavía su última palabra sobre
los escenarios. Presentaba cortes y buena separación, pero los miembros
inferiores y superiores han de ganar más medida para equipararse
a un torso de mucha calidad y volumen.
Sigue así Anselmo y demuéstranos hasta dónde puedes
llegar.
Pedro José Villa, de Murcia, 38 años, con
un peso de 83,5 kilos.
Uno de mis competidores favoritos, porque lo he
visto competir durante muchos años y constituye, para mí, el mejor
ejemplo de lo que es un verdadero culturista, sereno, tranquilo,
tenaz, constante, deportista, jamás le vi un mal gesto sobre un
escenario, aunque en ocasiones sus clasificaciones deberían haber
sido mejores. ¡Chapeau! Su mejor arma es la sequedad y rocosidad,
con un muy buen tamaño en una estructura que no es precisamente
de las más aventajadas en cuanto a amplitud clavicular, por ejemplo.
Pedro estaba como casi siempre con buen punto.
Esteban Amat, de Cataluña, 36 años, con
un peso de 78,3 kilos.
Este es otro de esos agraciados por la genética,
como Arturo, por su estructura idónea, aunque eso no debe restarle
un ápice de mérito a la hora de entrenar para buscar con ahínco
la perfección. No es enorme de tamaño, pero posee esa magia que
hace que su físico refleje esa perfección que todos quisiéramos
para nosotros. Una semana antes se había adjudicado la victoria
en el campeonato de España en hasta 80 kilos, pero a diferencia
de Arturo que se había apretado más, Esteban había perdido un poco
de esos cortes profundos y aunque sus líneas permanecían intactas
su punto era un poco inferior. También hay que recordar que en este
escenario tenía que medirse con otros contendientes por encima de
su peso, pero a pesar de eso, algo más seco habría podido tener
más opciones de pasar a la final.
Diego José Sánchez, de Madrid, 34 años,
con un peso de 74 kilos.
A Diego volumen no le falta, sobre todo en los
brazos, pero no estaba lo suficientemente rajado y todavía tendrá
que perfeccionar algunos puntos como la forma en V y estrechar la
cintura, así como mejorar el pecho. De todas formas su problema
se agravaba al darse la vuelta, porque era más que evidente que
la espalda y piernas carecían de esa sequedad que reclaman los jueces.
En el campeonato de España obtuvo una cuarta plaza en su categoría,
pero aquí no pudo clasificar.
Juan M. Fragoso, de Madrid, 34 años, con
un peso de 85 kilos.
La puesta a punto de este atleta era sencillamente
excepcional y puede que la mejor de la noche, estaba seco, muy cortado
y tremendamente vasculado. Incluso por detrás la rocosidad era patente
en espalda, piernas, glúteos, etcétera y la zona media era impresionante.
Pasó a la final muy merecidamente.
Vicente Santamaría, de Madrid, 34 años,
con un peso de 79,1 kilos.
Este es otro hombre que en su momento se adjudicó
un título continental y hasta mundial, y que por supuesto tiene
una calidad excepcional, con un volumen muscular inusitado para
su estatura. No obstante, soy de la opinión de que tal vez sacrificando
un poco de tamaño en sus cuadriceps, que son enormes, y mejorando
un poco los brazos, que no son pequeños ni mucho menos, pero que
al lado del tremendo pectoral y hombros parecen algo menores de
lo que en realidad son, Vicente ganaría en estética aerodinámica
y tendría más pegada en competición.
Desde luego, tiene tanto volumen en algunos grupos
que ahora debería buscar esa perfección global aunque eso implique
perder medidas en alguna parte, porque nunca se le verá chico. Por
otro lado, le faltaba ese punto más de ultra definición, especialmente
en las piernas, y por eso no quedó entre los cinco de su categoría.
Luis Vidal Butler, de Baleares, 37 años,
con un peso de 87 kilos.
El mallorquín llevaba una puesta a punto muy buena,
con mucha definición, inclusive en las piernas y espalda. Se había
proclamado subcampeón de España esa semana antes, justo por detrás
de Arturo Castañeda en su categoría y volvió a repetir suerte en
esta preselección de menos de 90 kilos.
Además de la puesta a punto, hay que contar en
el haber de Luis con un tamaño relevante y una muy buena simetría
y proporción. Deberías posar con más convicción y seguridad en ti
mismo Luis.
Raúl Muñoz, de Andalucía, 27 años,
con un peso de 85 kilos.
El andaluz Raúl Muñoz fue cuarto en la difícil
categoría de hasta 87,7 kilos en el campeonato de España y vino
a Barcelona con ganas de mejorar ese puesto. Este chico posee un
físico de impacto al que no le hace falta más que madurar un poco
y retocar un poco los gemelos y los femorales, pero nada que no
se solucione con el paso del tiempo.
Los brazos de Raúl son extraordinarios, como su
cintura, pero tendrá que trabajar más en la pose y presentación,
para que aprenda a sacarle más partido a sus grandes condiciones.
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